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Valientes con el corazón partido: así enfrentaron los alcaldes la emergencia

A cada uno de los mandatarios locales se les ha oído la voz quebrada ante la tragedia; sin embargo, han liderado sin descanso y con gallardía. ¿Qué sigue?

  • Valientes con el corazón partido: así enfrentaron los alcaldes la emergencia
  • La imagen del alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, quebrantado mientras informaba al país como había quedado la ciudad, una de las más devastadas. FOTO captura de video
    La imagen del alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, quebrantado mientras informaba al país como había quedado la ciudad, una de las más devastadas. FOTO captura de video
hace 29 minutos
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“Morir de amor y tener que seguir viviendo”. La vieja declaración de un romántico parece resumir lo que, desde hace ocho días, están haciendo los alcaldes de las ciudades más afectadas por el terremoto que todavía mantiene nervioso a todo el país.

El miedo a que vuelva a ocurrir es apenas normal. Más cuando la tierra sigue dando señales, los sismos se repiten y en otros países las réplicas recuerdan que debajo de los pies todo puede volver a moverse.

La tragedia dejó ver la parte más vulnerable de quienes tienen que tomar decisiones cuando todo se desmorona. Sus emociones, sus angustias y la tristeza más profunda. Ninguno las ocultó. Al contrario, en distintos momentos, las cámaras terminaron mostrando al funcionario que, por unas horas, dejó de ser alcalde o gobernador y fue simplemente un ser humano intentando entender la magnitud de lo que tenía que ayudar a resolver.

A las 7:34 todo cambió

El lunes 10 de agosto nadie tenía esto en sus planes.

Las agendas estaban llenas de reuniones, pero hacia las 7:34 de la mañana todo terminó patas arriba. Ocurrió el terremoto y los mandatarios salieron a las calles a encontrarse con lo que ahora era una nueva ciudad, solo escombros y una pila de cemento donde antes había edificios o conjuntos residenciales, mientras a lo lejos alguien pedía ser rescatado. Un caos para el que nadie está preparado, al menos no emocionalmente.

Pero, aún tratando de asimilar lo ocurrido, los líderes de su ciudad y región, con todo el apoyo del Gobierno Nacional, le pusieron el pecho. Y empezaron a buscar a los vivos mientras contaban sus muertos. Gallardos, con el corazón partido.

Delegaron sus grupos de trabajo, instalaron puestos de mando unificados, hicieron llamados a la calma, mientras ellos mismos procuraban mantenerla. Informar sin ampliar el pánico, porque para eso también se requiere liderazgo.

En Cali, Alejandro Eder pidió a los ciudadanos mantener la calma y revisar sus viviendas antes de regresar a ellas. Después vino el recorrido por las zonas afectadas, los edificios averiados y los reclamos de ciudadanos que, en medio del miedo, exigían respuestas. A Eder lo abuchearon, le reclamaron y hasta lo sacaron a la mala de una de las zonas afectadas. Pero eso no lo aminoró y siguió.

“Cali es una ciudad fuerte y solidaria. Unidos vamos a superar esta situación”, sostuvo.

Y es que gobernar una tragedia también significa recibir el dolor de frente y la frustración de los más abrumados. Eder lloró y en su esposa Taliana Vargas encontró refugio varias veces. Las fotos de ambos fundidos en largos abrazos hacen parte de las postales de la tragedia del último siglo.

Pereira: el alcalde que no pudo contener las lágrimas

Otro gran protagonista ha sido el alcalde de Pereira, Mauricio Salazar. Tuvo que hacer algo que ningún alcalde quiere hacer, contar muertos. Su ciudad es una de las más devastadas y también lloró.

Mientras entregaba el balance de la tragedia, la voz se le quebró. Las lágrimas aparecieron frente a las cámaras y el funcionario no pudo esconderlas. “Necesitamos el apoyo del Gobierno Nacional, es una tragedia difícil para los pereiranos”, alcanzó a decir y luego vino el abrazo con el periodista.

Intentaba hablar mientras delante de él se acumulaban las historias de familias que habían perdido a uno de los suyos, viviendas destruidas y edificios convertidos en escenarios de búsqueda.

Y Pereira siguió. Porque no había tiempo para detenerse. Había que coordinar rescates, atender heridos, proteger las zonas afectadas y tomar decisiones difíciles, incluso decretar un toque de queda.

“Nadie alcanza a dimensionar lo que le pasó a Pereira”, dice un habitante, y seguro que sí, porque quien lo vive es quien ‘lo sufre’.

La imagen del alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, quebrantado mientras informaba al país como había quedado la ciudad, una de las más devastadas. FOTO captura de video
La imagen del alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, quebrantado mientras informaba al país como había quedado la ciudad, una de las más devastadas. FOTO captura de video

Roldanillo: recoger lo que quedó del pueblo

En Roldanillo, el alcalde Jaime Ríos Álvarez se encontró con un municipio herido en sus lugares más queridos.

La iglesia, colegios, el cementerio, la Alcaldía y buena parte del centro quedaron afectados. El hospital también sufrió daños severos. Y mientras recorría las calles, el alcalde resumió el golpe en una frase que parece salida de alguien que todavía no termina de asimilarlo: “Es triste recoger todo lo que quedó del pueblo”.

Roldanillo no es solamente una lista de estructuras afectadas. Este lugar, al norte del Valle del Cauca, era conocido por sus esquinas turísticas, por ser punto de parada para visitantes y de despegue para parapentistas.

“Estamos muy afectados, toca tumbar la alcaldía, la iglesia, la gente tiene miedo y todo es un caos, pero también agradecidos porque la solidaridad ha sido inmensa y así nos vamos a levantar”, dijo en la radio.

Chocó: gobernar desde el aislamiento

Nubia Carolina Córdoba es un roble y se echó al hombro a su departamento, donde estuvo el epicentro. Allí, la tragedia tuvo una dificultad adicional: llegar.

Enfrentó el terremoto desde un departamento acostumbrado a las dificultades de conectividad, pero que esta vez quedó todavía más aislado. Mientras avanzaban las labores de búsqueda, reclamaba maquinaria y apoyo para poder llegar a las comunidades afectadas.

El mismo día de los hechos contó con el apoyo del Gobierno. El presidente Abelardo de la Espriella visitó el lugar y prometió que “no estarían solos”. Y la gobernadora se empoderó. El respaldo le imprimió el valor para los días siguientes frente al caos.

“No detendremos la búsqueda hasta encontrar a todas las personas aún desaparecidas”, y 48 horas después pudo informarle al país que no tenía más desaparecidos.

El terremoto pasó en unos minutos. Pero para quienes quedaron en medio de la tragedia, seguir viviendo es apenas el comienzo de lo que viene.

No están solos, el país entero los está sosteniendo.

Lea también: “Es urgente que el Gobierno nombre a un gerente para la emergencia”: Luis Carlos Villegas, cerebro del FOREC

Bloque de preguntas y respuestas:

¿Qué mandatarios y líderes políticos de Colombia resultaron directamente afectados por la atención del terremoto?
Las cámaras registraron la vulnerabilidad emocional de alcaldes y gobernadores clave durante la atención del desastre, entre ellos Alejandro Eder (alcalde de Cali), Mauricio Salazar (alcalde de Pereira), Jaime Ríos Álvarez (alcalde de Roldanillo) y Nubia Carolina Córdoba (gobernadora del Chocó).
¿Cómo enfrentó Cali la emergencia del sismo y los reclamos de la ciudadanía?
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, pidió calma a la población, realizó recorridos de inspección en edificaciones averiadas e instaló un Puesto de Mando Unificado. A pesar de enfrentar abucheos y momentos de alta tensión en las zonas afectadas, continuó liderando las tareas de rescate e inspección con el apoyo de su equipo y del Gobierno nacional.
¿Cuál fue la situación del alcalde de Pereira durante el balance de víctimas?
El alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, tuvo que hacer frente al recuento de fallecidos y coordinar la búsqueda en edificaciones colapsadas. Las afectaciones obligaron a tomar decisiones de seguridad vial y de convivencia como el decreto de un toque de queda para facilitar los operativos de socorro.

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