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“No creo en la paz total, me parece que es un engaño total”: Andrés Julián Rendón

El gobernador electo, Andrés Julián Rendón, radicará ante la Asamblea un proyecto para adelgazar en 30% el tamaño de la Gobernación. Habla del futuro de Hidroituango, la FLA, las 4G y Savia Salud.

  • Andrés Julián Rendón ganó la Gobernación porque se impuso en ocho municipios del Aburrá. FOTO Manuel Saldarriaga
    Andrés Julián Rendón ganó la Gobernación porque se impuso en ocho municipios del Aburrá. FOTO Manuel Saldarriaga
01 de noviembre de 2023
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La noticia de que había ganado la Gobernación de Antioquia la recibió pedaleando en una bicicleta estática porque la lluvia no lo dejó salir. Pero la amplia victoria —le sacó 346.572 votos a Luis Pérez Gutiérrez— no sorprendió a Andrés Julián Rendón porque, según dice él, los sondeos que había hecho su papá, Orlando, terminaron siendo más precisos que cualquier firma encuestadora.

El padre, un estadístico de profesión, capacitó a una veintena de muchachos y se fueron de correría por el departamento a medirle el pulso a la campaña en la que su hijo fue ganando notoriedad a medida que se acercaba la votación. “La fe de mis hijos y la información que me revelaba mi papá nos daba mucha confianza en que lograríamos el triunfo”, dice.

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En diálogo con EL COLOMBIANO, Rendón dice que no dejará de vivir en Rionegro, su patria chica, que su primera acción de gobierno será un consejo de seguridad en el municipio más afectado por la inseguridad, y que radicará de inmediato en la Asamblea dos proyectos de ordenanza para adelgazar la estructura administrativa de la Gobernación en un 30% y otro para direccionar el pago del impuesto vehicular a saciar el hambre de las familias más pobres del departamento.

El nuevo gobernador de Antioquia, de 45 años y economista, siempre tiene palabras precisas y frases a la medida.

¿Cómo fue la celebración, que sintió cuando ganó?

“Hace rato tengo por costumbre recibir los resultados electorales haciendo deporte. Cuando llegué a la casa, justo pasadas las cuatro, iba a salir a correr y se largó un aguacero increíble. Entonces me tocó montarme en una bicicleta estática y así fue como recibí los resultados. Estaba con mi esposa y mis hijos. Luego llegaron mis papás y de ahí salimos hacia Medellín a dar el mensaje de agradecimiento”.

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¿Para usted fue sorpresiva la victoria en las elecciones?

“Siempre tuve la fe de los niños. Me contagian mucho mis dos pequeñitos, Abigail, que tiene 6 años, y Salvador, que cumple 5. Pero además, yo tenía datos objetivos permanentes, no solo los que sacaron distintos medios. Soy hijo de profesores y en mi casa el único exceso permitido fue la educación. Mi mamá desde febrero le pidió permiso a la oficina de espacio público y puso una carpita al lado de la Catedral de Rionegro, fue mi mayor recolectora de firmas. Mi papá es estadístico de profesión y entonces él era el que hacía los sondeos en la campaña desde hace cuatro meses, el cualificó a 20 muchachos y se recorrió todos los municipios. Entonces yo tenía información al día siempre en la campaña. Mi papá fue el más coincidente con los resultados. Esa fe y la información que me revelaba mi papá nos daba mucha confianza en que íbamos a tener el resultado”.

Usted ganó en el Valle de Aburrá, en el Norte, el Suroeste y Oriente, pero perdió en el Bajo Cauca, Urabá, Magdalena Medio y parte del Nordeste. ¿Qué análisis hace?

“Esta Gobernación se definió con una votación muy distinta a la de las maquinarias. Nosotros en el área metropolitana prácticamente ganamos. Pero aún así, en las regiones la votación fue importante. Soy una persona de las regiones y eso no obstará para mi ejercicio del cargo, aún cuando en la mayoría de las regiones no se tuvo el resultado que hubiésemos esperado. Las regiones necesitan mucha atención del gobierno departamental. En el 90% de los municipios solo pasa lo que la Gobernación ayude a hacer y realmente espero honrar esa confianza de los ciudadanos. Ya cesó la contienda electoral y desde ese instante el mensaje que envié fue que me puse a las órdenes de todos los antioqueños”.

¿Qué va a pasar con la imputación que tiene pendiente por la construcción de los CAI cuando fue alcalde de Rionegro?

“Ahí están los CAI y están funcionando, no se perdió un solo peso. Fue muy curiosa la forma como ese caso apareció justo cuando comencé a liderar las encuestas. Se sacaron ese proceso como un mago saca artilugios de su sombrero, pero yo siempre he sido respetuoso, voy a acudir a donde me requieran. No tengo una preocupación por ese tema, tampoco debe ser la preocupación de los antioqueños. A mí me parece que aquí hay que revisar cosas muy de fondo”.

¿Pero la imputación es por detrimento patrimonial?

“Sí, porque la Policía no ha recibido aún formalmente los CAI, pero ya están construidos. Uno se entregó en el 2017 y desde eso lo opera la Policía y otro se entregó en el 2019, en el último día de mi mandato. La Policía los está operando, pero no los ha recibido. Cuando yo fui Secretario de Gobierno de Antioquia a mí me tocó poner un equipo de abogados para perseguir a funcionarios del Ejército, de la Armada, de la Fuerza Aérea, de la misma Policía para que recibieran formalmente las instalaciones. Por esos trámites burocráticos no puede dejar de dárseles soluciones a la seguridad de los antioqueños. Entonces yo no estoy preocupado por eso, lo asumo con toda la responsabilidad que eso amerita, pero no debe ser una preocupación de los antioqueños”.

Hubo mucho jaleo al final ante la expectativa de que se unieran todos los que estaban en el bloque anti-Petro, ¿eso por qué no se dio, ya conversó con Luis Fernando Suárez?

“El doctor Luis Fernando me llamó ese mismo domingo, me felicitó. Yo le agradecí por la llamada. Creo que aquí lo que se viene es dar un mensaje de austeridad muy importante. A mí me parece que la Gobernación tiene una estructura muy pesada que la hace más paquidérmica de lo rutinario en cualquier entidad estatal. Pude contar, entre entidades del nivel central y las descentralizadas, más de 50, los gastos de funcionamiento del departamento son superiores a los $900.000 millones y un tercio es gasto de personal. A mí se me hace eso casi vergonzoso cuando usted tiene en frente 2.000.000 de antioqueños aguantando hambre. Hay muchas entidades innecesarias, mucho cargo directivo que me suena más a una burocracia improductiva y nosotros vamos a dar un mensaje de austeridad muy importante.

Esas secretarías Seres que son como vicegobernaciones son absolutamente innecesarias. Y además, alejan a los empleados públicos de lo que debe ser un diálogo permanente con el gobernador”.

¿Es decir que uno de sus propósitos es hacer un recorte importante de entidades?

“Por supuesto. Tenemos un ejercicio que hemos rayado y más que decir cuántas dejaríamos, tenemos una meta de ahorrarnos siquiera un tercio en los gastos de funcionamiento y llevarlos a financiar, por ejemplo, el programa beneficios económicos periódicos, que es permitirle una pequeña pensión a los mayores que por cuenta de la informalidad envejecieron sin ingreso alguno”.

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Entonces su primera acción será llevar un proyecto a la Asamblea para cambiar esa estructura de la gobernación.

“Sí, y también para dedicar la totalidad del impuesto vehicular a derrotar al hambre. Voy a buscar replicar en Antioquia experiencias parecidas a las que tomaron en Japón y Estados Unidos, donde conectaron el pago y un tributo en específico con un propósito loable y los ciudadanos voluntariamente terminaron pagando de más. Vamos a poner un proyecto de ordenanza a disposición de la Asamblea para que ellos, si a bien lo tienen, nos autoricen llevar los recursos del impuesto vehicular a un patrimonio autónomo, a una cuenta donde en su junta directiva esté el Banco Arquidiocesano de Alimentos, las organizaciones sociales, los empresarios y que ellos ordenen el gasto de ese recaudo y de lo que paguen de mas los antioqueños para universalizar el programa alimentación escolar, que los 450.000 niños y jóvenes que asisten a las escuelas reciban dos comidas al día todo el año”.

¿Está pensando en un nuevo rediseño en la Gobernación?

“Sí, la Gobernación tiene que cambiar su arquitectura institucional, hacer al gobierno departamental uno muy cercano. Siempre hemos visto al gobernador como alguien muy lejano, aún en Rionegro, imagínese usted un municipio como Abriaquí. Los compañeros de gobierno que tengamos tienen que ser gente muy buena, decente, con propósito, con un gran conocimiento técnico y con una gran disposición de patonearse este departamento que es muy grande y que parece un país, pero metido en 125 municipios”.

¿Qué más piensa llevar a la Asamblea en esos primeros días de su gobierno?

“Al Congreso. Estoy trabajando con los congresistas que nos ayudaron a salir elegidos un proyecto de ley. Necesitamos modificar la ley de alianzas públicas privadas, la que rige las concesiones en Colombia para que, sin pedirle un solo peso a la Nación, logremos los $3 billones faltantes para culminar las vías del Suroeste, el túnel del Toyo y la Conexión Norte, adicionando los contratos existentes. Hoy la ley solo permite que sea hasta en un 20%, esperamos que pueda ser, como en cualquier contrato público, hasta en 50%”.

¿Cómo será la relación con el Gobierno Nacional, no se ve fácil la financiación de proyectos?

“No creo que nos vayan a dar. Ojalá, yo quisiera que el Presidente entendiera que esto no se trata de dogmatismos, ni de ideologías. Estas vías 4G no son para los ricos de Antioquia como él lo ha dicho, estas vías son fundamentales en nuestra competitividad, son la conexión más importante que podría tener todo el Suroccidente colombiano con un puerto próximo en el Caribe que estará en Urabá. Pero si eso no llega a tener éxito, vamos a poner al Idea a que le haga honor a su nombre. Puede prestar hasta $7 billones, hoy solo tiene colocados $1,5 billones.

Hay muy buena liquidez aún en el mercado de capitales doméstico, hay que salir a buscar también fondos en el mercado de capitales externos y buscar que el Idea se fondee ampliamente y pueda poner esos recursos aquí en función del emprendimiento, de la construcción de vivienda, de infraestructura vial y de la férrea, por ejemplo, el Tren del Río. Estoy absolutamente convencido de que si el Tren del Río se convierte en mixto y transporta carga posibilitaría la llegada de inversionistas privados y además reduciría la dependencia de la financiación de ese proyecto del Gobierno Nacional”.

¿Así de difícil ve la cofinanciación con recursos del Gobierno Nacional, qué va pasar entonces con la segunda pista del aeropuerto José María Córdova?

“Es que en mi casa no me permitían que yo me quejara, mi papá me decía: ‘no se queje, trabaje con lo que le dio la madre tierra’. Voy a tener una relación respetuosa, muy institucional con el Gobierno Nacional, pero yo tengo que defender los intereses de Antioquia y no quejarme porque la gente no lo elige a uno para lamentarse. Si llega la financiación del Gobierno muy bien, pero si no, tendremos que tener alternativas.

La segunda pista del aeropuerto ha sido muy mal manejada por los últimos tres gobiernos nacionales, nunca quisieron comprar los terrenos y le congelaron los derechos de propiedad a más de 400 rionegreros desde hace cerca de 10 años. Hay que tomar una decisión urgente, pero más urgente es la segunda terminal, ya no cabemos en el aeropuerto.

Le voy a plantear al alcalde electo de Rionegro destinar hasta el 20% de la tasa aeroportuaria para hacer infraestructura vial. Voy a ver si lo convenzo, para no depender del Gobierno nacional, para que hagamos una gran bolsa junto con la Alcaldía de Medellín y podamos ayudar a financiar en una parte importante la segunda terminal, respetando los vericuetos propios de ese contrato de concesión”.

¿Cómo se ve como gobernador en el proceso de la paz total?

“La verdad, yo no creo en eso. A mí me parece que eso es más un engaño total. Pienso que es muy propio de contemporizar con el crimen, de tratar a los delincuentes con zanahoria y a los ciudadanos con garrote, para mí la paz es el imperio de la ley en todos los rincones del país. Voy a estar concentrado en mis funciones como gobernador en materia de seguridad, seré el primer agente en materia de orden público, la primera autoridad, y apelaré al valor de los soldados y policías acantonados en Antioquia”.

En ese proceso de reingeniería de la Gobernación, ¿qué piensa hacer con la FLA?

“La FLA llegó a representar al departamento, en su mejor momento, cerca de $900.000 millones, hoy está en menos de la mitad de eso. La FLA dejó de ser la renta más importante del departamento, al punto que hoy el ingreso más importante es el impuesto vehicular. Seguramente no se podrá regresar al pasado, pero nos toca pensar muy bien cómo podemos encarar el futuro. No me gusta mucho ese modelo del Estado empresario, nos toca repensar qué haremos”.

¿Qué va a pasar con el arbitramiento que la Gobernación tiene activo contra EPM por Hidroituango?

“Nos vamos a mover en una línea de mucho respeto, muy lejana del odio del pasado, pero tampoco nos vamos a mover en la pasividad del presente. Mucho respeto, mucho diálogo con datos concretos y ciertos. El contrato bajo el cual se construyó la hidroeléctrica tasó el precio de la energía por kilovatio hora en 100 pesos. Hoy está en 1.000.

Si usted mira un contrato a futuro de los que hace EPM está en 3 veces el valor del contrato inicial. Los ingresos de cualquier empresa son el resultado de multiplicar el precio al que se fijan sus productos por las cantidades que se vende y entonces si Hidroituango no tiene ni la mitad de sus turbinas generando, pero el precio al que se vende la energía se ha triplicado, eso es una base de discusión muy importante para que muy rápidamente supere los sobrecostos que ha tenido en su construcción y empiece a botarle plata al departamento que tanto lo necesita”.

Otro de los temas que despierta preocupación es el futuro de la intervenida Savia Salud. ¿Qué hará para tratar de rescatarla?

“Tenemos que volver al curso de la buena administración que eso tuvo cuando el doctor Federico fue alcalde y revisar muy bien qué ha pasado recientemente, no solo en la etapa de la intervención, sino además qué pasó previamente en Savia, porque eso no había quedado tan mal en el cuatrienio anterior. Estamos para plantear soluciones. No podemos dejar en el limbo el aseguramiento de 1.700.000 antioqueños, los más pobres entre nosotros, sino además la viabilidad financiera de la red pública hospitalaria.

Si usted deja quebrar a Savia, de golpe quiebra a todos los hospitales públicos de Antioquia, a quienes Savia les debe cerca de $700.000 millones. Nos toca actuar con mucho tino, con mucha responsabilidad, necesitamos pensar en que las unidades hospitalarias propias de las regiones funcionen y tengan capacidad resolutiva. Usted se encuentra en un hospital supuestamente de segundo nivel que no tienen ninguno de los tres equipos que resuelven el 90% de la capacidad diagnóstica: un tomógrafo, un rayos X, un resonador magnético.

Lo que hacen es remitir a Medellín, a Rionegro. Esos tres equipos, en suma, no valen $2.000 millones. Estoy dispuesto a que todas las unidades hospitalarias regionales, con cargo a recursos de la Gobernación, puedan adquirir esos equipos”.

¿Seguirá viviendo en Rionegro, cómo será su gobierno?

“No voy a dejar de vivir en Rionegro. Casi toda mi vida he estado allí, salvo cuando he tenido ocasión de estudiar por fuera. Pero sí voy a hacer la Gobernación sobre todo en los territorios, pienso que hay que acercar mucho el gobierno departamental a las regiones. Por supuesto la sede de la administración departamental está aquí en Medellín y hay que respetar eso”.

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