Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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En el barrio Santa Inés, en Manrique, se mantiene intacta una central hidroeléctrica de 1921. Su historia.
Al principio todo era oscuridad. Abajo, una villa provinciana y decimonónica que trataba de salir del letargo de la Colonia. Arriba, en los cerros, soplaba el viento andino, frío, en romería hacia el valle. Pero una noche, la del 7 de junio de 1898, cambió todo. El pequeño pueblo se iluminó y le dio la espalda a la luna para siempre. Las calles se llenaron de parroquianos, todos incrédulos, todos extasiados. Sobre sus caballos salieron a las calles, bebiendo aguardiente; tanto aguardiente que se desbocaron, como las bestias. ¡Medellín tenía alumbrado público, como París!
Comenzaba así el siglo XX, con luz eléctrica en las calles. Muy rápido, el pueblo se acostumbró a la noche. En un texto sobre la época, dice la historiadora Catalina Reyes que la gente no volvió a temerle a espantos o fantasmas. Los cafés se convirtieron en cantinas y las tertulias literarias o políticas se extendieron hasta adentrada la penumbra.
Aquella era una ciudad incipiente, pero que bullía. En sus entrañas se formaba...