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Antioquia | PUBLICADO EL 11 enero 2022

Polémico: un ingeniero de Barbosa compra dos monos tití para luego liberarlos

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Gustavo Ospina Zapata

En un acto inspirado en el amor y respeto por los animales, Conrado Muñoz, un ciudadano del municipio de Barbosa, acaba de protagonizar un acto que puede generar polémica: compró dos monos tití cabeciblancos que estaban amarrados y en venta, y luego los liberó.

El hecho tuvo lugar en un paraje de la vía a la Costa Atlántica, por donde Conrado se desplazaba en su vehículo acompañado de su esposa, su hija y su suegra. Al ver que los animales estaban en buena condición pero atados con cabuyas y sin poderse mover y saltar, como debe ser, decidió comprarlos y más adelante dejarlos en libertad.

Conrado narra así la historia:

“Veníamos de Coveñas, y en ese trayecto, al paso por el corregimiento Buenavista (Córdoba) vimos que los estaban vendiendo. No dudé en parar y preguntar cuánto valían, me pidieron 400.000 pesos por cada uno, ofrecí menos pero no fue posible y entonces los compré y los subí al carro”.

Más adelante, la familia buscó un lugar donde poder comprar unas tijeras para desatar los animales y dejarlos libres.

Una vez liberados de sus cabuyas, que tenían nudos muy fuertes que hacían muy difícil la situación de ambos individuos, Conrado siguió en el camino buscando el sitio ideal para soltarlos.

“Cuando encontré el sitio adecuado, una zona muy boscosa con árboles, saqué la caja donde los transportaba y fue muy extraño, porque ya el macho no estaba, no me explico en qué momento ese animal se voló. Entonces, cogí la hembra y la liberé”.

Frente a este hecho, las corporaciones ambientales han expresado que sin tener esa intención, el ciudadano con su compra de los ejemplares lo que hizo fue contribuir a alimentar la cadena del tráfico de especies animales, un flagelo contra el que luchan estas entidades y también algunos grupos animalistas y ambientales.

El diputado antioqueño Álvaro Múnera también se pronunció. Dijo que aunque agradece el buen corazón de Conrado, “este tipo de gestos lo que hace es alimentar el criminal negocio con la fauna silvestre”. Añadió que en el corredor de la Costa son constantes las denuncias por el tráfico de fauna, pero hay carencia de acciones por parte de las autoridades ambientales y la Policía de la zona.

“Tenemos que seguir denunciando, pero si las autoridades en los departamentos fuente del tráfico no actúan la frustración es total”.

La mayor satisfacción de Conrado fue ver que al liberarlo, el animal saltó y corrió, pero unos metros más adelante paró y volteó a mirarlo: “me miró como para decirme gracias, fue algo muy emocionante, me dieron ganas de llorar de ver eso”, narró Conrado.

Este ciudadano explica que este acto lo hizo porque considera que los animales no deben estar en cautiverio, o amarrados y mucho menos en venta, como si fueran mercancía.

“Soy ingeniero civil y la plata que invertí después se recupera, pero la libertad de esos animales me dejó alegre el corazón”.

Sin embargo, su acto de liberación también fue cuestionado, ya que lo ideal en estos casos es llevar al animal a una corporación ambiental, en este caso Corantioquia, Cornare o el Área Metropolitana, donde los individuos de fauna son sometidos a un proceso de recuperación y adaptación para ser regresados a sus hábitats naturales una vez estén en condiciones de sobrevivir en dichos ambientes.

Conrado, sin embargo, dejó claro que no actuó de mala fe y que le era complicado transportar los animales desde el departamento de Córdoba hasta Medellín en una simple caja de cartón. Y no dejó de lamentarse por el despiadado comercio de animales que observó en el trayecto: loras, guacamayas, iguanas, tucanes y toda especie exótica y silvestre son vendidas por traficantes de fauna, un delito que es considerado entre los más rentables del mundo junto a la trata de personas, la venta de armas y el comercio de drogas.

El caso sirve para hacer un llamado a las autoridades a tener un mayor control con esta actividad, que aunque ilegal, se ejerce a sus anchas en muchos corredores viales del país.

El mono tití, también conocido como tamarino, algodonoso, pielroja o pinche, es un primate que pertenece a la familia Callitrichidae, es de hábitos diurnos, habitan al borde de bosques y selvas, especialmente en la región noroccidental del país y se caracterizan por ser muy territoriales.

Gustavo Ospina Zapata

Periodista egresado de UPB con especialización en literatura Universidad de Medellín. El paisaje alucinante, poesía. Premios de Periodismo Siemens y Colprensa, y Rey de España colectivos. Especialidad, crónicas.

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