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Antioquia | PUBLICADO EL 20 octubre 2022

EPM recibió chicharrón de Petro a cambio de plazo para Ituango

No solo fueron los paneles solares para Cartagena sino la operación de empresa de servicios de Santa Marta.

  • Hidroituango debe encender sus dos primeras unidades de generación antes del 30 de noviembre. FOTO: JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
    Hidroituango debe encender sus dos primeras unidades de generación antes del 30 de noviembre. FOTO: JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
  • Hidroituango debe encender sus dos primeras unidades de generación antes del 30 de noviembre. FOTO: JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
    Hidroituango debe encender sus dos primeras unidades de generación antes del 30 de noviembre. FOTO: JUAN ANTONIO SÁNCHEZ
El Colombiano

La sorpresiva llegada de EPM a Santa Marta para encargarse del servicio de acueducto y alcantarillado se convirtió en la última jugada del alcalde Daniel Quintero en su cruzada para comprarle a la Nación más tiempo para encender Hidroituango.

La movida, ocurrida poco después de que EPM también se comprometiera a meterse la mano al bolsillo para instalar paneles solares a las familias más vulnerables de Cartagena, es uno de los últimos de los gestos de la empresa buscando que el gobierno central le ayude a escapar del callejón sin salida en el que pareciera haberse metido con la hidroeléctrica.

Mientras los días siguen avanzando y la hora cero pactada con la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) está cada vez más encima, tanto Quintero como el gerente de EPM, Jorge Andrés Carrillo, vienen lanzándole gestos a Bogotá en busca de favores.

La llegada a Santa Marta

A través de un comunicado de prensa publicado el pasado jueves 13 de octubre, coincidencialmente dos días después de la conversación que hacia las 7:30 de la noche sostuvieron Quintero y el presidente Gustavo Petro en la víspera de la rueda de prensa sobre la rebaja en las tarifas de energía, EPM hizo pública su designación por parte de la Superintendencia de Servicios Públicos como agente especial de la Empresa de Servicios Públicos del Distrito de Santa Marta (Essmar).

Anticipando que la empresa primero se encargará de hacer un diagnóstico de los “procesos corporativos y operativos” de la Essmar con miras a mejorar su funcionamiento, EPM precisó que apoyará la prestación del servicio de acueducto y alcantarillado en la capital de Magdalena.

Además de despertar suspicacias y rechazo en la región, con una carta de protesta firmada por el gobernador de Magdalena y la alcaldesa de Santa Marta, la llegada de EPM a la región llama la atención por producirse luego de haberse negado rotundamente a manejar la Essmar en el pasado.

En un drástico cambio de opinión, que hizo recordar cuando la empresa anunció súbitamente que continuaría operando los servicios de acueducto, alcantarillado y aseo de Quibdó el pasado 29 de junio (pese a haberse negado reiteradamente en comunicaciones oficiales previas), EPM pareciera seguir determinada en darle la mano al Gobierno Nacional en todo lo que pueda a cambio de una jugada que le perdone o le aplace la sanción de la Creg si Hidroituango no arranca en la fecha acordada.

En una muestra de ello, por ejemplo, el alcalde Daniel Quintero mencionó en una rueda de prensa esta semana que EPM estaba a la espera del concepto de un Puesto de Mando Unificado (PMU) instalado en Hidroituango y coordinado por la Nación que podría exigirle a EPM hacer pruebas más exhaustivas en las dos primeras unidades de generación, pudiendo abrir una ventana para justificar un incumplimiento en los plazos aduciendo medidas de gestión del riesgo.

“Si hacemos las pruebas tradicionales que hay que hacer en el proyecto, estaríamos entrando antes del 30 de noviembre las dos turbinas. Pero si hay que hacer pruebas adicionales por el nivel de riesgo del proyecto eso se iría más allá del 30 de noviembre”, dijo el alcalde. “Citar el PMU permite que esa decisión de pruebas adicionales sea una decisión de riesgo y por tanto en este caso no aplicarían sanciones”, agregó Quintero.

Los gestos de EPM

Además de esas declaraciones, la semana pasada trascendió que la Alcaldía y EPM aprovecharon la visita de varios líderes del gobierno central a Medellín para encontrar fórmulas que le permitieran discutir el problema de los plazos.

Mientras por el lado del gerente de EPM, Jorge Andrés Carrillo, se supo que estuvo buscando por cielo y tierra reunirse con la ministra de Minas y Energía Irene Vélez; por el lado de Quintero trascendió que entabló una conversación con el presidente Petro durante la noche del martes 11 de octubre.

Ambos episodios, ocurridos en la víspera de la rueda de prensa del ‘Pacto por la Justicia Tarifaria, luego coincidieron con un anuncio de EPM en el que se comprometió a invertir 150.000 millones de pesos para instalar paneles solares en las casas de familias vulnerables de Cartagena.

En ese mismo contexto fue que la empresa anunció también su apoyo a la operación de la Essmar, que, aunque no se traducirá en inversiones o aportes financieros, sí representa para EPM un esfuerzo importante, sobre todo teniendo en cuenta el mal momento por el que atraviesa esa empresa de la costa Caribe.

Tal como lo reseñó la Superservicios cuando ordenó intervenir Essmar, esa entidad, además de tener sus cuentas en rojo (con pérdidas operacionales y netas por 3.397 millones de pesos, un incremento del 87% en sus pasivos y un incremento del 127% en sus cuentas por cobrar), también tendría problemas para garantizar la continuidad y la calidad de su servicio con sus 117.000 suscriptores.

Aunque sin duda la jugada de EPM y la Alcaldía es hábil, todavía no hay certeza de si la Nación estaría dispuesta a copiarle al trueque que le propone La Alpujarra.

Además de tener que pasar por alto un compromiso que ya estaba firmado, a la Creg la decisión podría salirle cara a raíz del riesgo de sentar un precedente que iría en contravía de la planeación del sistema. ¿Quedaría la puerta abierta para que otras empresas también pidan indulgencia?

Con el tiempo en el cuello

Pese a que de forma reiterada, el gerente de EPM ha sostenido durante las últimas semanas que la empresa sigue trabajando a toda máquina para que las dos primeras unidades de generación de Hidroituango ya le estén entregando energía al país desde el 1 de diciembre, el panorama en las obras es incierto.

Hacia el mediodía del martes 18 de octubre, luego de recibir desde múltiples frentes críticas por no decir en que iban los trabajos, EPM publicó un comunicado de prensa en el que señaló que el blindaje de la primera conducción de la hidroeléctrica ya había terminado.

Aunque la noticia fue presentada como un hito, su aparición se produjo más de tres semanas después de que el alcalde asegurara en una entrevista radial que ese paso ya se había completado.

“El próximo viernes ya tenemos terminada la parte que nos faltaba de cilindros de acero, que son los que van a conducir el agua a la casa de máquinas”, dijo Quintero en diálogo con Blu Radio el miércoles 27 de septiembre, asegurando entonces que la primera unidad de generación solo estaba pendiente de iniciar pruebas.

No obstante, en su comunicado de este martes, la empresa volvió a señalar que dichas pruebas estaban en proceso y además señaló que los blindajes de la segunda unidad de generación (que también debe encenderse) todavía no se terminan.

Contexto de la Noticia

Paréntesis EPM ya logró blindar el túnel

Luego de la presión mediática que se desató por la renuencia de EPM de informar en detalle cómo iba la ejecución de Hidroituango, la empresa señaló el pasado martes que ya se habían concluido los blindajes en la primera conducción de la hidroeléctrica. Este trabajo, que consiste en instalar 70 virolas de acero en cada túnel y luego sellarlas con concreto, aún no se termina en la segunda conducción. Según informó EPM, también siguen en curso los trabajos subacuáticos y pruebas eléctricas, mecánicas e hidráulicas en las dos primeras unidades de generación.

epm asumió chicharrón de aguas de santa marta

Aunque EPM presentó su llegada como agente especial a la Essmar como un gesto de buena voluntad para mejorar la prestación del servicio de acueducto y alcantarillado en Santa Marta, la noticia no cayó nada bien en la dirigencia política local. En una carta dirigida al presidente Gustavo Petro y firmada por el gobernador de Magdalena, Carlos Caicedo Omar, y la alcaldesa de Santa Marta, Virna Johnson Salcedo, ambos líderes le recordaron al Gobierno Nacional que una de las propuestas de campaña era devolverle a la institucionalidad local el manejo de esa empresa, intervenida en noviembre de 2021 por la Superintendencia de Servicios Públicos. “Se trata de una larga historia de atropellos, malas decisiones y desaciertos (...); permítanos sugerirle que a través de su equipo de gobierno (...) gestione lo pertinente para que la Superservicios proceda con el levantamiento de la medida de intervención forzosa”, demandaron ambos políticos. Además de esa controversia, la llegada de EPM a la región también ha sido vista con suspicacia, ya que Medellín ahora tendrá influencia para nombrar y ubicar nuevos funcionarios al interior de esa entidad, como ya ocurre en Afinia.

apuestan a que gestión del riesgo los salve

Antes de cumplirse la última fecha que dieron el alcalde y el gerente de EPM para encender Hidroituango, esto era el pasado 15 de octubre, comenzaron a citarse unas ruedas de prensa en las que se daría información sobre el estado de las obras. Tres veces fue aplazada la convocatoria a los medios de comunicación y en alguna de las justificaciones se mencionó la necesidad de que estuviera presente el director de Gestión del Riesgo. Pues bien, la entrada en operación de Hidroituango también depende del concepto por parte de un Puesto de Mando Unificado (PMU) coordinado por la Nación que determinará si el encendido de la central es seguro. En caso de que esa instancia determine que deben hacerse pruebas adicionales, cuya ejecución se extienda más allá del 30 de noviembre, EPM podría ganarse una ventana de tiempo y justificar que no cumplió sus obligaciones con la Creg por temas de gestión del riesgo. En esa dirección, ninguna autoridad duda de que lo primero es garantizar la seguridad del proyecto, como ocurrió en medio de la contingencia, en la que fue necesario renegociar las obligaciones de energía en firme y fijar los plazos que están a punto de vencerse.

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