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Antioquia | PUBLICADO EL 15 noviembre 2022

¡Qué belleza! 14 aves migratorias fueron avistadas en el Cerro El Volador

Las especies llegaron desde el norte en la migración boreal y van hacia el sur del planeta.

  • La cebrita rayada es una de las 14 aves migratorias que se han dejado ver en el Cerro El Volador. FOTO: CORTESÍA
    La cebrita rayada es una de las 14 aves migratorias que se han dejado ver en el Cerro El Volador. FOTO: CORTESÍA
  • El sirirí norteño, uno de los avistamientos más emocionantes pues apenas se registró por primera vez en el Aburrá en 2018. FOTO: CORTESÍA
    El sirirí norteño, uno de los avistamientos más emocionantes pues apenas se registró por primera vez en el Aburrá en 2018. FOTO: CORTESÍA
  • La cebrita rayada es una de las 14 aves migratorias que se han dejado ver en el Cerro El Volador. FOTO: CORTESÍA
    La cebrita rayada es una de las 14 aves migratorias que se han dejado ver en el Cerro El Volador. FOTO: CORTESÍA
  • El sirirí norteño, uno de los avistamientos más emocionantes pues apenas se registró por primera vez en el Aburrá en 2018. FOTO: CORTESÍA
    El sirirí norteño, uno de los avistamientos más emocionantes pues apenas se registró por primera vez en el Aburrá en 2018. FOTO: CORTESÍA
EL COLOMBIANO

En las últimas semanas, gracias a las “pajareadas” de ciudadanos y algunas otras lideradas por la administración distrital, fueron avistadas 14 aves migratorias en el Cerro El Volador, que llegaron a la ciudad en octubre en la migración boreal desde el norte en su desplazamiento al sur del planeta, en busca de mejores condiciones climáticas y mayor disponibilidad de alimento durante los meses de invierno.

Muchas de estas aves se quedan largos periodos en los ecosistemas estratégicos de la ciudad y algunas de forma definitiva.

Según Lina Marcela Rendón, subsecretaria de Recursos Naturales Renovables de la Alcaldía, “las aves migratorias no solo son simples visitantes, sino que cumplen roles específicos en los ecosistemas que ocupan durante la migración. Su presencia muestra buenas prácticas de conservación en componentes de hábitat y alimentación en las zonas de reserva y ecosistemas estratégicos de la ciudad”.

Las aves migratorias avistadas son el Buteo platypterus o Gavilán aliancho, Catharus ustulatus o Zorzalito de Swainson, Mniotilta varia o Cebrita rayada, Myiarchus crinitus o Atrapamoscas copetón, Parkesia noveboracensis o Reinita de humedales, Piranga roja, Setophaga castanea o Reinita castaña, Setophaga petechia o Reinita dorada, Tyrannus tyrannus también conocido como Sirirí norteño, Vireo flavifrons o Verderon cariamarillo y Vireo olivaceus o Verderón ojirrojo.

Estas especies son altamente sensibles a la actividad humana y se afectan por la pérdida de hábitat, la caza y el cambio climático. Además, los edificios, el ruido, el desgaste de lagos y bosques y la contaminación lumínica desorientan a estos animales. Por esto se debe evitar el uso de reflectores en espacios abiertos y de pesticidas.

Según la Alcaldía, los avistamientos ratifican los resultados del control y vigilancia, mantenimiento y monitoreo de la biodiversidad en 2.746 hectáreas de reservas naturales y en 814 hectáreas del Refugio de Vida Silvestre Alto de San Miguel para la preservación de los ecosistemas estratégicos de la ciudad.

“Hoy quiero invitar a la ciudadanía a que no perturbe estos espacios, estas reservas naturales para que sigan siendo el hábitat de las especies que venimos avistando y que podamos seguir obteniendo estos hermosos registros en el valle de aburrá”, expresó la bióloga Natalia Yepes Arcila.

El sirirí norteño, uno de los avistamientos más emocionantes pues apenas se registró por primera vez en el Aburrá en 2018. FOTO: CORTESÍA
El sirirí norteño, uno de los avistamientos más emocionantes pues apenas se registró por primera vez en el Aburrá en 2018. FOTO: CORTESÍA

Desde la Secretaría de Medio Ambiente se hace un llamado a la comunidad para evitar la caza de estas aves que anualmente llegan al país, ya que esta acción impacta gravemente los recorridos mundiales de estas especies y los ciclos ecológicos que representan sus migraciones a lo largo del continente.

Estas especies prestan varios servicios ecosistémicos para el ser humano y la vida del planeta, como la regeneración de los bosques por la dispersión de semillas y con ello la regulación para la disponibilidad de agua. Adicionalmente, tienen un efecto directo como controladores de poblaciones como ratones e insectos y contribuyen con la polinización de las flores para la fructificación de plantas y árboles.

Si quiere más información:

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