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Antioquia es Mágica acercó a los 125 municipios durante dos días

Aunque la Gobernación no compartió una cifra final, el sábado ya se contaban más de 25.000 visitantes a la feria local de turismo. Esta fue la primera edición y tuvo lugar en Parques del Río.

  • Personas vestidas con trajes alegóricos a la tradición antioqueña, frutas, verduras y productos insignia de cada municipio integraron las paradas de la feria este fin de semana. FOTO camilo suárez
    Personas vestidas con trajes alegóricos a la tradición antioqueña, frutas, verduras y productos insignia de cada municipio integraron las paradas de la feria este fin de semana. FOTO camilo suárez
  • Los municipios metropolitanos también hicieron presencia en la primera edición de Antioquia es Mágica. FOTO camilo suárez
    Los municipios metropolitanos también hicieron presencia en la primera edición de Antioquia es Mágica. FOTO camilo suárez
24 de octubre de 2022
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Nadie se atrevería a afirmar que recorrió en dos días los 63.612 kilómetros cuadrados de superficie que responden al nombre de Antioquia. Además de chicanero, quien se le mida a semejante afirmación terminaría catalogado de loco. Pero de todo se ve en esta tierra, dicen los abuelos, y más de 25.000 personas lograron lo inimaginable este fin de semana: visitar las nueve subregiones del departamento, con sus 125 municipios, a través de una feria que tuvo lugar en Medellín.

“Antioquia es mágica, papá”, asevera un hombre vestido con pantalón negro a las canillas, camisa blanca manga larga, sombrero, alpargatas y carriel. Con un acento paisa exagerado, mientras baila ante decenas de asistentes, dice: “Señora, si quiere suelta el celular, lo tira pa’rriba un momentico, se da una vuelta y vuelve y lo agarra”. Ella, por su puesto, no accede a tal invitación. Se echa una carcajada, alcanza a sonrojarse y, luego, los demás visitantes aplauden.

La escena cobró vida en Parques del Río, en la zona céntrica de Medellín. Allí tuvo lugar entre el sábado y ayer domingo la primera edición de Antioquia es Mágica, feria destinada a promover el turismo local. Desde cada rincón del departamento llegaron al menos un representante, una artesanía, un dulce o bebida, y más de una anécdota. En el ingreso, hasta entregaron pasaportes simbólicos —sin la burocracia que caracteriza el trámite oficial— para visitar los 14 puntos habilitados. “Esto parece un carnaval”, dice una asistente. Y no exagera.

Cuando cruzo la montaña, encuentro tu sonrisa / Cuando llegó a mi destino, encuentro tu mirada / Cuando la alegría me llama, encuentro mil sabores / Cuando voy por el camino, me pintan mil colores / Voy descubriendo, paso a paso, y mi corazón se emociona con tu cariño, con tu encanto / Cada momento vale la pena y tu belleza me revela lo mágica que eres tú, tierra hermosa / Mira que bonita Antioquia, eah, qué bonita Antioquia / Mágica, mágica, mágica (...). La canción, que es el himno de esta iniciativa de la Gobernación, acompaña cada una de las paradas de este viaje. Tome nota, que así lo vivimos nosotros.

***

Primera escala: Occidente. El estand de cada municipio evoca olores y sabores distintos. Hay quesos, flores y artesanías. Desde Buriticá, por ejemplo, trajeron café y sangrías. Sara Oliveros, oriunda de ese municipio, invita a los asistentes a visitar su tierra. Cuenta ser la nieta de Jaime Oliveros, un hombre que escribió unas memorias que recogen los últimos 400 años de historia de su pueblo. En Armenia Mantequilla, el balcón turístico del Occidente, huele a panadería fresca. En Peque, no muy lejos, los visitantes se dejan cautivar por la frescura de unas guanábanas verdes. Y en San Jerónimo, los anfitriones alertan con tiempo que ese Palacio del Dulce no es apto para diabéticos.

Con niños en brazos o mascotas pidiendo cuerda, decenas de antioqueños recorren la feria. Son nueve las subregiones, pero 14 las paradas. En el Suroeste da la bienvenida Beibi Lina Hurtado. Dice, de inmediato: “En Venecia se hace de todo: peregrinaciones, tenemos el pesebre más grande de Latinoamérica, el cerro Tusa —la pirámide más grande del mundo—, y festivales de cine, globos, porros y de la música parrandera. Hay gustos para todos”.

Aunque se puede viajar por todo Antioquia, hay que echarle una mirada al reloj de vez en cuando y avanzar a buen paso para no dejar pendientes. Viene el Magdalena Medio, esa Antioquia de ríos y puertos sobre el río grande. En Puerto Berrío, cuenta María Cristina Lloreda, ofrecen sancochos trifásicos: de pollo, cerdo y res ahumada. Está la orilla del Magdalena y los balnearios. “Un paraíso, de mucho calor, pero un paraíso”.

Viene el Urabá. Un puñado de visitantes escucha con atención lo que ocurre en los manglares de San Juan. Allí, cada agosto, el agua se torna roja, casi fucsia, por las raíces de los árboles. Dos visitantes, madre e hija, tienen entretanto este intercambio: “¡¿Qué es esta maravilla?!”, le dice la mujer de más edad a la hija. “Mirá esta belleza de plátanos, que allá valen 200 pesos y aquí nos cobran hasta 2.000 por ellos”. La hija no responde. Hay muchos visitantes haciendo fila. Se retiran.

Llegan las paradas del Norte, Nordeste, Bajo Cauca, Oriente y Valle de Aburrá. Hay paso, incluso, por una emulación del futuro Túnel del Toyo. Y visita internacional, desde la Región Metropolitana de Santiago de Chile (ver recuadro). “Una maravilla. Estamos con toda la familia acá, conociendo Antioquia en un día, prácticamente”, dice una de las asistentes. Es probable que la traten de chicanera si le cuenta a las vecinas que logró esta hazaña. Recorrer el departamento en un fin de semana es algo improbable, es cierto. ¿Pero quién dijo, pues, que no es posible antojarse?.

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