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Tendencias | PUBLICADO EL 25 mayo 2022

¿Por qué a algunas personas les da miedo jubilarse?

Son diversas las causas que pueden llevarlo a trabajar después de los 60 años. Pasa, mucho, entre los artistas.

  • Dos estrellas de la música que siguen dando conciertos. Roberto Carlos (81 años) y Raphael (79 años), este último dio un concierto hace poco en Medellín. FOTOS Getty y Jaime Pérez
    Dos estrellas de la música que siguen dando conciertos. Roberto Carlos (81 años) y Raphael (79 años), este último dio un concierto hace poco en Medellín. FOTOS Getty y Jaime Pérez
  • Dos estrellas de la música que siguen dando conciertos. Roberto Carlos (81 años) y Raphael (79 años), este último dio un concierto hace poco en Medellín. FOTOS Getty y Jaime Pérez
    Dos estrellas de la música que siguen dando conciertos. Roberto Carlos (81 años) y Raphael (79 años), este último dio un concierto hace poco en Medellín. FOTOS Getty y Jaime Pérez
Por LAURA FRANCO SALAZAR

Casi la mitad de los años que vivirá los pasará trabajando. Si comienza a los 22 y termina a los 59 –edad promedio en la que pueden jubilarse hombres y mujeres en Colombia–, habría trabajado durante 37 años, lo que sería haber estado en labores cerca del 48 % de su vida.

Impactante: al menos la mitad de su vida, la única que tiene, podría pasarla trabajando. Sin embargo, hay quienes permanecen en sus empleos por más tiempo (ver Recuadro) por deseo o porque, en definitiva, le temen a la jubilación.

Retirarse del trabajo implica, antes que nada, aprender a vivir de un modo distinto al que se vivió por más de siete lustros, explica Cristóbal Ovidio Muñoz, psicólogo y docente de la Universidad CES. “Además, el miedo está atravesado por el desafío de darle valor al ser dueño del propio tiempo, al poder dedicar energía a los sueños, gustos y deseos, dejando de poner el conocimiento al servicio de una empresa o a la acumulación de capital”.

Las rutinas y hábitos anteriores, afianzados durante años, dan una sensación de control y dominio que, al retirarse, dejan la sensación de pérdida.

Así, una nueva etapa, tan natural como cualquiera, se presenta como una amenaza, continúa Muñoz, añadido al hecho de que jubilarse suele asociarse con la terminación de la vida “útil”, con comenzar a ser “improductivo” mientras se espera, fundamentalmente, la muerte.

Más que el sentimiento

El temor y la negativa a retirarse del trabajo no solo encuentra raíces en lo desconocido y la novedosa sensación de libertad. También es importante tener en cuenta, por ejemplo, que en Colombia solo 2 de cada 10 personas mayores se jubilan, por lo que la mayoría debe seguir trabajando por obligación y en condiciones de informalidad. Es decir, jubilarse no es para todos una posibilidad.

“Buena parte de las personas que se jubilan en el país no creía que iban a llegar a ser personas viejas”, cuenta Ángela María Jaramillo de Mendoza, PhD en Estudios Sociales y docente de la Pontificia Universidad Javeriana, “es decir, para esas generaciones no era usual reflexionar acerca de la vejez, lo que limitó sus posibilidades de planeación y proyección para su retiro laboral”.

En un sentido similar, la inseguridad que aparece en razón de la llegada del momento de pensionarse se debe también al bajo conocimiento del Sistema de Protección Social del país –en particular el Sistema General de Pensiones–.

Así mismo, está el hecho de que la mayoría de personas –aproximadamente el 60 %, según Jaramillo– que se pensiona lo hace con un ingreso de salario mínimo (un monto muy limitado para suplir necesidades básicas económicas como vivienda y alimentación). Finalmente, agrega la experta, está la existencia de factores como las deudas financieras que hacen que muchas personas no deseen retirarse de sus trabajos.

Es importante recordar que la actividad laboral no se reduce solo a un ingreso monetario, también tiene que ver con relaciones interpersonales, con la construcción de amistades, solidaridades, sentimientos de utilidad y pertenencia a grupos o instituciones.

“Todo esto es parte fundamental de la vida, orienta la cotidianidad, aporta al propósito y al sentido”, agrega Jaramillo y señala que en razón de esto, un bajo autoconocimiento puede ser motivo para no querer retirarse. “Esto es así porque no se tienen claros los gustos, las habilidades y competencias, no se sabe qué hacer con el tiempo ‘libre’ llegando a experimentar sentimientos de inutilidad, aislamiento y tristeza”.

Plantarle cara al temor

Desde un punto de vista individual es necesario prepararse para el momento de la jubilación, dice Juan Manuel Sánchez Barrero, docente de la Facultad de Psicología de la Universidad El Bosque. “Hay que considerar todo lo que implica, desde lo afectivo, lo social, lo económico, la familia, las amistades. Toda persona requiere hacer un análisis y una planeación para esta etapa”.

Entre las preguntas que deben ser planteadas a nivel personal están ¿cómo me siento con la jubilación?, ¿qué espero que suceda?, ¿cómo me gustaría vivirla?, ¿qué cosas me harán feliz? y ¿qué voy a hacer para mi sostenimiento?

Lo ideal es que cada individuo se jubile con un plan motivante, apunta, organizado y con el apoyo de sus seres queridos, esto de manera que pueda tenerse una perspectiva positiva y disfrutable, “alejado de verlo como un aspecto negativo, lleno de dolor, miedo a la inutilidad o la muerte”.

Así mismo, añade el psicólogo Muñoz, puede tratar de verse con optimismo en la medida en que aparece la posibilidad de vincularse con otras opciones de vida (en el campo, a las afueras de la ciudad o la playa), a grupos comunitarios (reuniones de la tercera edad, actividad física de mayores) o a comunidades de aprendizaje en donde se valore el conocimiento recorrido (grupos de estudio, clubes de lectura, colectivos culturales, etc).

En coherencia con lo mencionado por la socióloga Jaramillo, debe exigirse a las autoridades gubernamentales la construcción de entornos sociales, económicos y políticos que garanticen el acceso a la educación, el trabajo y la salud desde la infancia hasta la vejez.

Jubilarse representa un cambio importante para el que hay que prepararse y no debería ser cuestión de “suerte” contar con buenas condiciones afectivas y acceso a los sistemas de protección social.

Para Jaramillo el proceso de aceptación empieza desde la posibilidad de envejecer con bienestar desde la infancia

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS EL FENÓMENO DE LOS ARTISTAS

El cantante Roberto Carlos tiene 81 años y continúa montándose en los escenarios de California, Los Ángeles y Nueva York. También lo siguen haciendo voces como la de Paloma San Basilio (71) y Tina Turner (82). El fenómeno se extiende hasta las artes plásticas y la actuación: personajes como Fernando Botero (90) y actores como John Travolta (68) y Jairo Camargo (68) continúan produciendo, trabajando. Son decenas aquellos que se mantienen en sus oficios pese a haber sobrepasado la edad a partir de la cual pueden retirarse y recibir una pensión. Sin embargo, sus casos pueden tener una raíz distinta. “En general un artista no tiene límite de tiempo para ejercer su actividad, sigue hasta que sus capacidades se lo permiten, en parte, porque la sociedad sigue demandando su arte”, apunta el docente Sánchez.

Además de esto, la relación con el arte no se reduce a una actividad profesional, suele ser más bien una forma de autorrealización y conexión profunda consigo mismo. Jaramillo agrega: “El arte no es un medio para conseguir algo, sino un fin en sí mismo que puede dar gran satisfacción personal, algo que no se acaba a ninguna edad”.

Con respecto a la posibilidad de que se trate de egocentrismo, entendido como el deseo de destacar, ser aceptado y querido por los demás, añade Sánchez, “puede jugar un papel importante, pero sin lugar a dudas es la pasión por el quehacer lo que es más significativo para negarse a la jubilación”.

Los trabajos operativos y rutinarios, en definitiva, implican una mayor carga y “empobrecimiento del espíritu”, lo que, finaliza Muñoz, desencadena fatiga mental y cansancio físico, llevando a ansiar con mayor intensidad llegar a la etapa de jubilación.

Laura Franco Salazar

Periodista convencida de la función social de su profesión, de la importancia del apoyo mutuo, la educación y el arte.

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