Alok Vaid-Menon, conocida como Alok, es activista no binario de origen indio y criada en Estados Unidos. Estuvo por primera vez de visita en Colombia con su show Comedy & Poetry Tour, el cual ha llevado a más de 30 países, incluidos varios de Latinoamérica.
Pasó un par de días en Medellín, nos recibió en el barrio Boston, en el centro, en la sede de la Corporación Carabantú donde bailó y escuchó a esta comunidad. Tenía vestido azul ceñido al cuerpo, de una sola manga, que le dejaba ver los vellos del pecho y el brazo izquierdo. Las uñas de las manos y los pies estaban pintadas de azul turquesa. Y el pelo era una mezcla de tres tonos: verde, morado y naranjado.
A sus 31 años ha escrito dos libros de poesía: Femme in Public y Your Wound, My Garden. Además, Beyond the Gender Binary, que habla sobre el ser queer y los roles de género: este texto ha sido elogiado por Sam Smith, cantante y compositor ganador de premios Grammy y Oscar. En la parte actoral, ha participado en producciones para HBO, Netflix y NBC, y próximamente aparecerá en la película de ciencia ficción Absolute Dominion de Lexi Alexander.
EL COLOMBIANO aprovechó la visita de Alok a la ciudad, previo a su presentación en Bogotá (solo se presentó en la capital), para conversar sobre sus experiencias de vida, cómo ve los avances de la población diversa en la región, entre otros temas.
¿Qué cree que se necesita o qué puede ayudar para ampliar la mente sobre los roles de género?
“No existen problemas Lgbtq+, sino que el problema realmente es el resto de la sociedad que tiene pánico por nuestra existencia, pero nosotres estamos bien, existimos. Pienso que lo grave es que nos ven como un caso de caridad que hay que ayudar, cuando realmente los que se tienen que ayudar son ellos mismos, entenderse ellos mismos. La mejor estrategia es actuar desde el amor a estas personas que nos muestran odio, no tenerles rabia porque es a través del amor que van a entender que si nosotres les amamos como ellos son, ellos también nos tienen que amar”.
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Su experiencia demuestra que una persona no binaria también puede ocupar lugares importantes en los medios y en el arte, ¿cómo ha sido esa lucha en estos espacios que muchas veces son tan excluyentes?
“Yo tengo que trabajar diez veces más que mis compañeres. La primera vez que estuve en una película fui al estreno y cuando se terminó ningún taxi me quiso llevar a la casa. Nada del activismo que yo hago importa cuando estoy en la calle. Muchas veces con los productores y personas que trabajo solo les importa las vidas de las personas como yo cuando estamos frente a la cámara y no el resto de nuestras vidas y lo que sufrimos.
Estoy muy agradecide de tener una plataforma y una visibilidad, sin embargo, creo que hay que cambiar el discurso porque todas las personas Lgbtiq+ y yo merecemos ser amades y no solamente aceptades y tolerades, esto tiene que ser algo universal”.
También es una persona disruptiva en la moda... ¿Cómo explica eso de desgenerizar la manera de vestirnos?
“Hay una mentira que nos dicen y repiten, eso de que hay ropa para hombre y para mujer, también que existen cosas solo para mujeres como el maquillaje y los accesorios. Un hombre no se va a derretir si se pinta las uñas. Es una cultura sexista y machista la que nos hace pensar que no se puede ser hombre y femenino o ser mujer y ser masculina. Entonces una parte de lo que significa desgenerizar la moda es empezar que las tiendas y las marcas no separen por secciones la ropa, los vestidos, los accesorios, que simplemente vendan y que sean las personas las que decidan si las compran o no. La moda debería ser una expresión de manera creativa”.
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¿El discurso anti-trans es solo una percepción de algunos o realmente estamos entrando en una guerra cultural donde estas personas son instrumentalizadas y sufrirán por esta retórica?
“En Estado Unidos somos menos del 1% de la población y, sin embargo, cientos de millones de dólares se van a publicidad en contra de nosotres diciendo que somos el enemigo. Hay una larga historia en la política de este país y es usar a las minorías para distraer sobre los problemas que ellos mismos no quieren responsabilizarse, entonces yo digo que la transfobia no da una casa, no mejora la vida, sino que realmente es un arma de distracción masiva. Cuando me obligan a defender mi existencia es como si yo no fuera un humane con un corazón latiendo. Necesitamos que los medios hablen de las personas trans como seres humanos que existen, que dejen de deshumanizar nuestras vidas, porque no somos un sistema de creencias”.
Vive en Nueva York, una de las ciudades más progresistas del mundo. ¿Cómo ha sido allí el tema de la aceptación?
“Muchas veces es increíble y otras da mucho miedo, no siempre las ciudades de Estados Unidos son lugares seguros como se cree. Lo que sí se siente diferente de vivir en Nueva York es el acceso a tener comunidades de otras personas no binarias o trans, especialmente personas racializadas trans”.
Su raíz es la India, ¿qué hay de este país en su forma de ser?
“He aprendido mucho. Allí hay gente que como yo existe. Cuando los británicos nos colonizaron, fue cuando la transfobia y la homofobia entraron a mi país, crecí con personas que me decían que no podía ser no binario e indio a la misma vez, que eso traicionaba el sistema cultural. Sin embargo, aceptarme como soy me ayudó a descubrir mejor mi cultura, me permitió entender que en el pasado había personas que se dedicaban a entender la realidad, que es lo que yo hago hoy en día”.
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En Colombia se reconoce las identidades no binarias, sin embargo, culturalmente hay gente que aún no comprende lo que significa ser no binario. ¿Cómo explicar que existen personas que están fuera del binario de género?
“Cuando se le pregunta a las personas cisgénero cuándo fue la primera vez que se sintió mujer y hombre o niño y niña responden normalmente que no entienden la pregunta, porque siempre se han sentido así. En mi caso, yo siempre he sabido que no he cabido dentro de las categorías niño o niña, solo que antes no tenía las herramientas o el lenguaje para expresarlo.
Cuando descubrí que existían las personas no binarias fue algo muy emocionante porque me permitió identificarme con algo que yo siempre había sentido. Es importante entender que hay muchas formas de ser no binarie, cada una es una forma diferente de entender el género, no es una tercera categoría, es una ampliación del espectro. Si alguien me dice que solo estoy buscando llamar la atención o ser diferente respondo que sí, que busco ser diferente porque es la diversidad lo que nos hace uniques y humanes”.
¿Qué tan nuevo es el concepto de no binario?
“Las personas no binarias han existido siempre, por miles de años, solo que el término es reciente. Siempre han existido palabras en las comunidades indígenas o nativas para describirnos. Hay una historia de personas como nosotres que se ha borrado por la colonización, porque se permitía ser de una u otra forma. La idea de que lo no binario es nuevo es una narrativa colonial”.
¿Cómo ve el progreso de los derechos Lgbtiq+ en América Latina?
“Cada país tiene un contexto diferente. Brasil tiene los números más altos de transfeminicidios, entonces muchas veces lo que vemos es que la ley no siempre es acorde a las experiencias de las personas. Pasa mucho que vienen personas del norte a decirles aquí cómo tienen que hacer las cosas y no pasa al revés, por eso es que vine, para aprender y llevarme ese conocimiento y mejorar la lucha en Estados Unidos. Por ejemplo, el Colectivo Pluma de Medellín está haciendo un trabajo increíble que realmente no se visibiliza en el norte, y eso hay que mostrarlo porque son luchas distintas de las cuales se puede aprender”.
¿Por qué decidió traer su gira por América Latina?
“Yo crecí en un pueblo pequeño de Texas donde siempre sentía miedo de no experimentar ciertas cosas que pasaban en Los Ángeles o en Nueva York, entonces para mí es muy importante conocer diferentes realidades y llevar mi arte a todo el mundo. Esto es parte de un tour mundial que ya lleva 30 países. Creo que les artistas somos embajadores que permiten que las demás personas vean que tenemos más en común que lo que nos divide”.
¿Cuál fue su parte favorita de Medellín?
“Caminé por las montañas, algo que en Nueva York no tengo oportunidad. Estoy asombrade de lo hermosa que es la naturaleza de acá. Aprendí mucho sobre la historia del conflicto y la violencia en esta ciudad, fui al Museo Casa de la Memoria, en estos espacios se siente que hay una energía donde todavía hay mucho dolor que no se ha superado. Medellín tiene mucho que enseñarle al mundo sobre cómo superar los traumas y los dolores que deja el conflicto”.
¿Cuál es la palabra en español que más le gusta?
“¡Jum! Son muchas. Me gusta la palabra poesía”.