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Tendencias | PUBLICADO EL 04 noviembre 2021

Cómo enfrentar la quimio y la radioterapia

Es posible disminuir sus efectos
y mejorar la calidad de vida de quienes reciben estos tratamientos.

  • Cómo enfrentar la quimio y la radioterapia
  • Cómo enfrentar la quimio y la radioterapia
Por Juliana Cifra Marín

Para muchos es peor la cura que la enfermedad, sin embargo, para Luis Guillermo Duque Ramírez, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y experto en medicinas alternativas, “el cáncer es una situación de vida o muerte y entre no tratarse y tratarse con quimioterapia o radioterapia, las oportunidades son mayores cuando se recibe el tratamiento”, y añade que muchos pacientes esperan remplazarlas por acupuntura u homeopatía para no someterse a esos procedimientos, pero “las medicinas alternativas o complementarias no son el remplazo de estos tratamientos, sino técnicas que han demostrado ser efectivas para mejorar la tolerancia frente a ellos y para potenciar el sistema inmunológico de forma que el organismo se defienda mejor de la agresión de ese cáncer”. Pero, ¿qué son y cuáles los efectos de una y de otra?

Quimioterapia

Según el oncólogo integrativo Andrés Yepes Pérez, es un tratamiento sistémico, es decir, que los fármacos que ingresan al cuerpo por vía oral, venosa o intramuscular hacen un recorrido por el sistema circulatorio para llegar a los diferentes órganos y tejidos. Por lo tanto, sus efectos secundarios son más generalizados y dependen de los medicamentos que la persona esté recibiendo y la fase.

Entre los fármacos que se utilizan para el tratamiento de cáncer se encuentran los citostáticos, los de terapia dirigida, la inmunoterapia, la hormonoterapia y los medicamentos para sensibilización a radiación.

Los citostáticos atacan y destruyen las células que tienen crecimiento o recambio rápido, como las cancerígenas, pero también las sanas que estén en el cuerpo y compartan esta característica, como son las sanguíneas, el sistema inmunológico y se pueden presentar anemias. En la piel se produce enrojecimiento, prurito, resequedad. Cuando se trata de las mucosas aparece vómito y diarrea o llagas en la boca y cuando llegan al folículo piloso genera caída del cabello, cejas y pestañas.

La terapia dirigida surge con el desarrollo del genoma del cáncer, la identificación de las mutaciones en las células de un tumor y el desarrollo de medicamentos, enfocados específicamente a esas mutaciones. Hasta el día de hoy se han desarrollado medicamentos para ciertos tipos de cáncer de pulmón, cáncer de mama y algunos de colon. A medida que se identifiquen los biomarcadores (daños específicos en la célula) de otros cáncer, se podrá ampliar la utilización de terapia dirigida, que ha demostrado tener muy buenos resultados.

La inmunoterapia se desarrolló hace menos de diez años. Son medicamentos que no atacan las células cancerígenas directamente, sino que activan los linfocitos T del propio sistema inmunológico y ayudan a “quitarle la máscara” al cáncer para esconderla del sistema de defensa del organismo y que por lo tanto no la ataca, ni se encarga de eliminar esas células que están multiplicándose de una manera descontrolada.

Los efectos secundarios de la inmunoterapia se deben a que en ocasiones el sistema inmunológico se activa más de la cuenta y termina atacando al propio organismo y termina inflamando órganos y tejidos.

Radioterapia

No es sistémica sino local y busca quemar a través de rayos ionizados, las células tumorales o evitar remanentes de tumor en el sitio donde se alojó anteriormente. Puede ser curativa, para evitar que el tumor vuelva a crecer donde estuvo inicialmente; o paliativa, para el control de síntomas como el dolor.

Sus efectos secundarios son localizados y están relacionados con los órganos irradiados o aquellos que están cerca y pueden verse afectados, por ejemplo, si se tiene un tumor en la vejiga, pueden perjudicarse el colon o el intestino, generando diarreas; si se irradia el seno, puede darse inflamación de la piel y dolor; si es en la boca, inflamación de la mucosa, llagas y dolor para comer; si es en el estómago, náuseas, vómito y fatiga

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