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Un capítulo de Black Mirror de Netflix muestra un mundo que depende de las interacciones digitales. ¿Qué tan lejos estamos de esa realidad?
A pesar de ser ficción, el primer capítulo de la tercera temporada de Black Mirror se parece un poco a nuestra realidad. En un mundo donde todo, desde alquilar un auto hasta entrar a cierta empresa, depende del puntaje que te dan los demás en redes sociales, nos sentimos extrañamente cercanos a Lacie, una mujer que hace hasta lo imposible para conseguir su puntaje ideal.
En el universo de Lacie, los rostros están siempre mirando la pantalla del celular, la jerarquía de la sociedad depende del número de likes que obtiene la foto de su taza de café o de cualquier otra banalidad y, más allá de comentar sus publicaciones en redes, no hay mucho más para conversar con los demás. Sí, es ficción, pero se siente cercano a la cotidianidad.
Y así lo explica Charlie Broker, creador y escritor de ese capítulo, en un video promocional de Netflix: “Es una sátira de la imagen de nosotros que nos gusta presentar a los demás. Todo el mundo es falso y todos están aterrorizados de ser objetos de burla,...