Es legítimo promover el voto por el No en el plebiscito por la paz. Así como lo es que el Gobierno y sus aliados promuevan el Sí y defiendan los acuerdos. Hay que encarar los debates de fondo.
No hay acuerdo final con las Farc. Existen puntos no menores sin definir. A pesar de ello la paz se promociona como realidad inminente. La campaña para el Plebiscito por la Paz, mecanismo escogido por el gobierno y sus mayorías en el Congreso como vía refrendatoria de algo que aún no se ha cerrado, ya está en plena efervescencia.
El Gobierno, con el presidente de la República y sus ministros, lleva semanas ambientando el Sí para las votaciones que se realizarán en fecha aún por determinar.
Ayer en la noche, el Centro Democrático formalizó lo que ya era una decisión anunciada: harán campaña por el No. Su dirigencia y sus afiliados debatieron entre optar por la abstención o promover el No. Primó la vía del voto negativo. Entre las razones de peso estuvo seguramente aquella que en las páginas de Opinión de nuestra edición del pasado domingo explicó el exministro y exconstituyente Jaime Castro: en un plebiscito con un umbral rebajado a niveles del 13 % del censo electoral, abstenerse significa...