Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Los trenes en el
aire de Petro

Esta es la versión petrista del progreso: no importa construir la obra, basta con dibujarla. No importa ejecutar, basta con anunciar. No importa entregar resultados, basta con producir ilusión.

hace 2 horas
bookmark
  • Los trenes en el aire de Petro

Como en la canción La casa en el aire de Rafael Escalona, así están los trenes que tanto promete el presidente Gustavo Petro: no se ha visto rodar el primero en estos cuatro años.

La diferencia es que mientras Escalona le prometió a Ada Luz su hija una casa en el aire, en una canción, como una metáfora de que la quería mantener fuera de todo mal y peligro, Gustavo Petro le ha prometido a Colombia trenes en el aire como un plan de gobierno.

Porque eso fue lo que mostró hace unos días, faltando menos de tres meses para entregar el gobierno: publicó en un trino con una simple rayita trazada sobre el mapa de Colombia, cruzando del Pacífico al Atlántico a la altura del Darién y el anuncio de que “estaba empezando tardíamente los estudios del proyecto del tren interoceánico más corto posible en Colombia”.

De inmediato las redes sociales estallaron y publicaron todo tipo de memes, haciendo mofa de la improvisación del mandatario. Petro dijo “tardíamente” y claro que lo cogió la noche. Hace dos años, en julio de 2024, en el corregimiento de Domingodó, Chocó, Petro ya había anunciado con bombos y platillos la construcción de un tren interoceánico elevado que atravesaría la selva del Darién en 240 kilómetros, como alternativa al Canal de Panamá, con una inversión de 60 billones de pesos —más del doble de lo que costó la primera línea del metro de Bogotá—. Pocos lo tomaron en serio. En dos años vamos ya en una rayita.

Recordemos que todo comenzó en campaña con la promesa de otro tren elevado y eléctrico, de más de 800 kilómetros, que conectaría a Buenaventura, en la costa Pacífica, con Barranquilla, en la costa Atlántica. Petro ni se enteró de que el tren valía 700 billones de pesos, casi una vez y media el presupuesto total de la nación. Hoy, por supuesto, no se volvió a saber nada del tema. De ese no quedó ni la rayita.

En agosto de 2023 anunció el Tren del Catatumbo, una obra de 341 kilómetros que conectaría Norte de Santander con la costa Atlántica por 3 billones de pesos. Hasta el sol de hoy los habitantes de esta zona deprimida del país –azotada por miedo y desplazamiento– se quedaron esperando que se concrete.

Así también están los habitantes de La Guajira, esperando ver los rieles del famoso tren bala que anunció Petro en Uribia, en diciembre de 2024. Lo que sí llegó, puntual como nunca, fue la corrupción de los funcionarios que manejaron la UNGRD. Dicen que el tren de la corrupción salió disparado como una bala.

Pero el momento de máxima inspiración llegó cuando Petro anunció en el foro China-Celac, una conexión interoceánica entre América Latina y Asia, utilizando las vías férreas de la región “para una conexión interoceánica múltiple” que reemplazaría al Canal de Panamá. Le damos el beneficio de la duda de que fue un malentendido en su presentación, y que se refería era al tren que conectaría los dos océanos en Colombia,

Ese trino quedará para la historia como el símbolo perfecto de la presidencia de Gustavo Petro: un país complejo reducido a un garabato.

Y es que lo de Petro siempre ha sido eso: sustitutos teatrales de la realidad. Cómo olvidar el metro de cartón que le dejó a Bogotá como herencia de su alcaldía. O cuando, en un golpe de genialidad, decidió que para que la capital tuviera un sistema integrado de transporte bastaba ponerles a los buses viejos pegatinas que dijeran SITP. Por no hablar del deprimido de la calle 94 que encontró en construcción y no fue capaz de terminar en cuatro años. ¿Si eso era una obra de unos 500 metros, como sería Petro construyendo el tren elevado que propuso atravesando medio país?.

Lo más irónico es que Petro en su Plan de Desarrollo se comprometió a destinar $102 billones para obras de infraestructura. Pero hoy no tiene un gran proyecto que mostrar. Por el contrario, será recordado porque intentó frenar a toda costa las grandes obras, como el metro de Bogotá, o por quitarle la financiación al túnel del Toyo. Sin embargo, gracias al empeño de los mandatarios locales estos proyectos están saliendo adelante.

Colombia terminó viviendo una extraña división: las obras verdaderas avanzaban pese al Gobierno; las imaginarias avanzaban gracias al Gobierno.

Ahora, a pocos meses de terminar el gobierno, deja una rayita sobre un mapa como legado. La versión petrista del progreso: no importa construir la obra, basta con dibujarla. No importa ejecutar, basta con anunciar. No importa entregar resultados, basta con producir ilusión.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD