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La cuenta de cobro por alza del mínimo

Colombia es, junto con Guyana y Haití, uno de los tres países con el mayor desempleo en América Latina.

hace 15 horas
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  • La cuenta de cobro por alza del mínimo

El impacto por el alza del 23,7% en el salario mínimo ya se comenzó a sentir, pero falta ver hasta dónde impactará. Si bien la tasa de desempleo se ubicó en 10,9% en enero, un resultado inferior a igual mes del año anterior cuando fue del 11,6%, comienzan a aparecer datos preocupantes sobre el mercado laboral.

Hay muchas sombras en el reporte del desempleo que presentó el Dane para el primer mes del año. Lo primero que se debe señalar es que la desocupación en Colombia se mantiene en niveles elevados, por encima de dos dígitos, muy superior a la mayoría de los países de América Latina.

Hay países que mantienen niveles de desempleo históricamente bajos. Ese es el caso de México, una nación de 120 millones de habitantes que comenzó el año con una tasa de desocupación laboral del 2,7%, un porcentaje igual al de Bolivia que tiene un menor nivel de desarrollo que Colombia. Ecuador y Paraguay registraron a comienzos de este año una tasa de desempleo del 3,6%, El Salvador del 4,6%, Brasil, del 5,4%, Perú del 6,4% y Argentina del 7,5%.

Colombia, junto con Guyana y Haití, está en el podio de las tres naciones de la región con la mayor tasa de desocupación, un dato que no es para celebrar. Más si se tiene en cuenta un problema crónico: la informalidad laboral no se ha logrado disminuir y sigue en niveles cercanos al 56%.

Con el alza desbordada en el mínimo será más difícil bajar la informalidad e incentivar la creación de puestos de trabajo formales que permitirían que más personas coticen para lograr una pensión en el futuro.

Un solo dato muestra la dimensión de lo que está ocurriendo: mientras en enero de 2025 se crearon 878.000 puestos de trabajo, en enero de este año solo se crearon 324.000 de los cuales la mayoría corresponde a contratación estatal y trabajadores por cuenta propia.

Sectores intensivos en mano de obra, se han visto ya afectados por la medida de Petro, de subir el salario 17 puntos por encima de la inflación. Uno de los sectores más afectados es el de hoteles y restaurantes, con una caída de 6,2% en puestos de trabajo en enero de este año frente a igual mes del 2025. En total se perdieron 109.000 empleos. Le sigue el sector de comercio y reparación de vehículos con una caída de 3,6% y la pérdida de 149.000 puestos. También se vio afectado el sector de actividades artísticas, recreación y entretenimiento con un descenso de 2% y la pérdida de 41.000 empleos.

El empleo doméstico sufrió un duro golpe teniendo en cuenta que muchas familias no pueden costear los incrementos en salario y prestaciones sociales. En enero de este año se registró una caída de 21.000 empleos.

La pérdida de estos puestos de trabajo ha sido compensada, en parte, por la contratación estatal. En enero el aumento del empleo en el gobierno fue del 6,7% frente a enero de 2025. Mientras en 2024 el número de funcionarios públicos ascendió a 2,4 millones, para el 2026 llega a 2,7 millones, es decir, un incremento del 13,2% en dos años, lo que equivale a 311.000 empleos adicionales en el sector público.

Se ha venido denunciando el incremento en la contratación pública o lo que se denomina empleo militante, una estrategia con el fin de amarrar votos para las elecciones presidenciales.

También hay un notorio incremento en el trabajador por cuenta propia: aumentó en 195.000, es decir, que respondió por más del 60% del empleo generado a comienzos del año. Algunos expertos sostienen que esa bonanza de autogeneración de ingresos puede tener que ver con los recursos que circulan de rentas ilegales en el país.

Hasta ahora estamos hablando del comportamiento del desempleo en el primer mes del 2026. Hay que esperar cómo evoluciona el manejo de las empresas no solo por el desproporcionado aumento en sus nóminas sino por las nuevas cargas tributarias que deben asumir en los próximos días, comenzando con el pago millonario del impuesto al patrimonio. Bien decía el presidente de Cibest (Bancolombia) Juan Carlos Mora, en entrevista con EL COLOMBIANO, que “la carga tributaria de Colombia es tan alta que se vuelve expropiatoria”.

En la discusión sobre el salario mínimo el verdadero desafío radica en encontrar un equilibrio que permita mejorar el ingreso de los trabajadores sin estrangular la capacidad de generación de empleo del sector productivo.

Cuando el ajuste salarial supera ampliamente la productividad y la inflación, el resultado —como empieza a evidenciarse— es un mercado laboral más frágil, con menos oportunidades formales y un crecimiento preocupante de la informalidad, que termina por hacer aún más precarias las condiciones de los empleados.

Las advertencias de líderes empresariales como Juan Carlos Mora no deben ser desestimadas como simples intereses corporativos, sino leídas como señales de alerta sobre la sostenibilidad del modelo económico. En última instancia, la verdadera cuenta de cobro no la pagan las empresas ni el Gobierno, sino millones de colombianos que ven cada vez más lejana la posibilidad de un empleo digno, estable y con protección social.

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