2016 comienza con un anuncio sustancial: las Farc aceptan concentrarse y dejar las armas. Y lo harán con garantía de Naciones Unidas y la Celac. El proceso entra en una instancia definitiva.
Las Farc, con un monitoreo y verificación civil de Naciones Unidas y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), aceptaron dar un paso clave para avanzar al cese definitivo, y bilateral, de hostilidades: aceptar que sus hombres se concentren en varios puntos del país, para que a medida que la mesa de conversaciones concreta temas pendientes llegue la “dejación de armas” y, con ello, acaben más de 50 años de alzamiento contra el Estado colombiano.
No se trata pues de medidas parciales, transitorias, fragmentarias o desligadas del conjunto de los acuerdos de la mesa. Tampoco de recesos militares momentáneos para sortear alguna coyuntura específica. Mediante la presencia en el terreno de miembros de la ONU y observadores de la...