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El pueblo no acompaña al presidente Santos ni califica bien su gestión, pero este maneja todos los factores reales de poder. Sin popularidad no ha perdido los resortes del control político.
Desde el mes de junio, que se anunció con gran despliegue público desde La Habana el fin del conflicto armado entre el Estado colombiano y las Farc, hasta hoy mismo, cuando los motores de toda la administración pública están a plena capacidad en “modo campaña” para el plebiscito por la paz, la exposición del presidente Juan Manuel Santos ha estado presente a un nivel de saturación.
El Jefe del Estado interviene con discursos públicos desde todos los escenarios posibles. Un tema monopoliza sus mensajes a los colombianos: la llegada de la paz. Así la presenta, así la promete.
Una promesa que por su mismo contenido tendría que encumbrarlo a niveles superiores de favorabilidad, pues ese empeño ha aplicado todos sus esfuerzos. Pero no logra calar en la opinión pública, que conserva frente a él y a su gobierno un juicio negativo.
Dice la encuesta Gallup Poll de agosto, de la que EL COLOMBIANO hace parte, que el 66 % de los encuestados desaprueba su gestión presidencial. Solo la valida el 29 %. Y...