Las Farc deben entender que en un país aún receloso y dolido de su violencia dañina, la dejación requiere un registro público que marque el tiempo en que, con certeza, abandonaron las armas.
14 de junio de 2017
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Para las Farc las fotos de su dejación de armas significan rendición y debilidad, para la gran mayoría de los colombianos serán un documento que confirme que su desarme es real y efectivo. Por eso no deben tener justificación los recelos de esa guerrilla, si es que en verdad decidió pasar a un estado pleno e irreversible de civilidad. Si ahora, como lo aseguran sus jefes, importa más su tránsito a la legalidad y la política, no se entiende que les incomode refrendar su condición de excombatientes y que esa violencia armada que ejercieron es parte inequívoca del pasado suyo y del país.
Para decirlo más breve: a las Farc no les debe importar nunca más si pierden o ganan dejando las armas y el conflicto. Las debe ocupar, sí, que su futuro se centre...