En una columna anterior, ofrecí una selección de primeras temporadas que me atraparon desde el primer capítulo y me obligaron a entregarme a maratones que se prolongaron durante horas. La selección de hoy obedece a las series que más disfruté durante todo el año. En un top sin un orden específico, no hay ganadoras y tampoco ninguna está relegada al último lugar.
Menciono a The Americans porque hablar de ella en este momento tiene el color de la nostalgia y el tono de una despedida. Este año se emitió su última temporada. La pareja de espías rusos que fingió durante cinco años ser una típica familia americana llevó hasta el límite sus encrucijadas morales. La trama de ritmo sosegado sabía explotar en los momentos más inesperados, revelando fisuras a través de las cuáles se podían ver los sistemas nauseabundos sobre los que se fundamentan la política y la guerra.
La segunda temporada de Westworld, justamente, mostró la guerra total entre robots y humanos. O ya ni siquiera robots, pues los seres...