Pico y Placa Medellín
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Por Humberto Montero - hmontero@larazon.es
Somos lo que aprendemos. Si nuestros padres nos inculcan respeto a los demás, seremos respetuosos con el prójimo. Si nos enseñan a no botar basura, a reciclar y a cuidar las calles y la naturaleza, replicaremos esos comportamientos. Si nuestros padres y referentes evitan ser maleducados, en el habla y en las formas, nosotros también esquivaremos esa lacra. Si nuestros maestros se esmeran y hay disciplina, lo normal es que salgamos hechos hombres y mujeres de provecho. Por el contrario, si desde pequeños nos han abandonado a una pantalla que es más adictiva que la cafeína, lo seguro es que jamás toquemos un libro y que hasta nos abandonemos en el deporte y las relaciones interpersonales. Hay que decirlo alto y claro: las pantallas no son el diablo, pero contienen en sí mismas lo bueno y lo malo que hay en el mundo. Solo pueden ser utilizadas por nuestros jóvenes bajo estricto control. Quizá sea ya demasiado tarde, pero hay que intentarlo ante el embotamiento absoluto de los cerebros más tiernos.
El último informe PISA de la OCDE –demoledor– dicta sentencia. Los alumnos españoles de quince años han obtenido su peor resultado de la historia en una caída mundial generalizada. En Colombia la puntuación en lectura se desplomó de 409 a 399 (el equivalente a perder medio curso escolar), mientras que la de matemáticas pasó de 383 puntos a 381 y la de ciencia subió de 411 a 414. Pero a diferencia de España, el deterioro se ralentiza. ¿Dónde está el truco?
Cabe destacar que esta edición evalúa ya a los estudiantes que se han formado con el currículo de la ley de educación aprobada por el Gobierno socialista de Pedro Sánchez a finales del año 2020. Por eso los alumnos españoles están medio año escolar por detrás de la media de la OCDE en Lectura, con 451 puntos, 10 menos que su anterior peor resultado. España está 8 puntos por debajo de la media de la Unión Europea y ha descendido 45 puntos en Lectura entre 2015 y 2025.
En matemáticas, llueve sobre mojado. Los alumnos españoles ya obtuvieron su peor resultado en 2022, en el que la puntuación fue de 473, resultado que en 2025 ha caído hasta los 457 puntos. Aquí, España está 6 puntos por debajo tanto de la OCDE y de la UE. España ha descendido casi 30 puntos en Matemáticas desde 2015.
En Ciencias los resultados de España en 2025 tampoco han sido buenos, ya que los estudiantes han sido evaluados con 477 puntos, lo que supone 8 puntos menos que en el Informe PISA 2022. España se aproxima al promedio de la OCDE en resolución computacional de problemas. Han obtenido una puntuación de 499, un punto más que el promedio de la OCDE y 4 puntos más que la UE.
Sánchez ha echado, para variar, balones fuera, culpando a las regiones gobernadas por el conservador PP de no destinar suficientes fondos a educación. Es cierto que las comunidades autónomas tienen transferidas la gestión, pero también que la ley educativa que aprobó es un despropósito. Olvida, además, que Madrid, gobernada por la conservadora Isabel Díaz Ayuso, obtienen las mejores puntuaciones españolas en Matemáticas y Computación, y es segunda en Lectura.
¿Es todo culpa de otros? Para nada. Si dejamos que los críos pasen pantallas en el móvil, “escroleando” memeces sin parar, estamos entregándolos a la estulticia. ¿Y qué quieren quienes pretenden controlarnos? Estúpidos. Cuantos más, mejor. Así que, a leer, por un mundo sin pantallas. O con las justas.