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Sobredosis de paciencia

La democracia es el mejor antídoto ante un gobierno de mínimos resultados y posturas dogmáticas que le ha impedido generar consensos y obtener resultados. Una sobredosis de paciencia en el diálogo es necesaria.

05 de diciembre de 2023
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  • Sobredosis de paciencia

Por Federico Hoyos Salazar - contacto@federicohoyos.com

Me llamó la atención el rechazo de algunas personas influyentes de la reunión convocada por el presidente Petro y representantes de algunos grupos empresariales del país al igual que el encuentro con congresistas del Centro Democrático. Sorprende que un llamado al diálogo desde la vulnerabilidad y la necesidad sea interpretado como un gesto de ingenuidad por parte de los empresarios y como una cesión de Uribe frente al gobierno.

La convocatoria al diálogo del presidente debe ser acogida y cultivada. ¿Cuál sería el mensaje de empresarios y partidos de oposición al no hacerlo? Si detrás de estas invitaciones solo se busca una foto o un poco de oxígeno, el único que pierde credibilidad y afecta la confianza es el presidente. Si por el contrario estas conversaciones sirven para moderar el radicalismo del gobierno, algo positivo saldrá de esto.

Los llamados de atención frente al manejo de la seguridad, el trámite de las reformas y la urgencia de medidas para darle un impulso a la economía son fundamentales, y quizás no hay un mejor lugar para hacer esto que en una conversación personal y sin intermediarios entre los representantes de los sectores con mayores reparos ante la forma como se está conduciendo el gobierno. Ante la situación de desaceleración de la economía, incremento de la inseguridad y el avance de reformas inconvenientes, los encuentros para conversar sobre estos y otros asuntos entre las figuras con mayor influencia en el país son una buena noticia.

Al gobierno todavía le queda un trecho largo, y aún mucho margen de maniobra para alinear a políticos en el Congreso a y otros poderes. Lo anterior se vio recientemente con la aprobación de la reforma a la salud en la Cámara. El gobierno está debilitado y con poca gobernabilidad más no derrotado. Por lo tanto, establecer puentes de comunicación es al menos prudente en vista de lo anterior. Y aunque suene a obviedad es necesario comprender que la conversación no es equivalente a respaldo ni mucho menos a afinidad.

Ante el inicio de un nuevo año y con posibilidades de cambio en el gobierno, la conversación con el presidente puede servir para moderar los perfiles de posibles nuevos ministros, de manera que haya un regreso al estilo del gabinete inicial y no a uno de radicales como se ha ido configurando el equipo de gobierno.

El presidente no puede crear una narrativa en donde establezca que opositores y representantes del sector industrial se han negado a dialogar y así atribuir sus fracasos a quienes han disentido de él. La democracia es el mejor antídoto ante un gobierno de mínimos resultados y posturas dogmáticas que le ha impedido generar consensos y obtener resultados. Una sobredosis de paciencia en el diálogo es necesaria. Con tanto tiempo restante para el gobierno, son muchos los errores que aún se pueden cometer. Sostener una conversación fluida que contenga los irrefrenables deseos reformistas del jefe de Estado puede ser una ayuda discreta e invaluable de control de daños.

P.S: Lástima que tantas personas que no han leído sobre la vida de Napoleón y vean la película de Ridley Scott, queden con esa versión tan pobre de la personalidad y legado del general francés. Una película entretenida que convierte a una de las figuras históricas más apasionantes en un personaje anodino.

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