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Las emisiones adicionales acumuladas por el retraso de proyectos de transmisión equivaldrían a las emisiones totales del sector energético global en los últimos cuatro, lo que llevaría a un aumento significativo en la temperatura global.
Por Diego Mesa Puyo* - d.mesapuyo@columbia.edu
La incorporación masiva de fuentes de energía renovable, para adicionar nueva capacidad de generación o reemplazar plantas más contaminantes, requiere una expansión y un fortalecimiento significativo de los sistemas de transmisión eléctrica. Sin embargo, construir nuevas líneas de transmisión se ha convertido en un gran desafío para la mayoría de los países, y Colombia no es la excepción.
El atraso en el desarrollo de grandes proyectos de transmisión eléctrica, como el caso de Colectora para evacuar la energía generada por parques eólicos ubicados en la Guajira, se ha vuelto un cuello de botella para que los países puedan cumplir sus metas energéticas y climáticas. Para analizar a fondo esta problemática, la Agencia Internacional de Energía lanzó esta semana el primer informe global sobre Redes Eléctricas y Transiciones Energéticas Seguras.
Según el reporte, para lograr las metas de reducción de emisiones incluidas en los compromisos nacionales del Acuerdo de París, es necesario construir o reemplazar 80 millones de kilómetros de líneas de transmisión para el año 2040, una cifra equivalente a la longitud de toda la red de transmisión eléctrica global existente. En materia de inversiones, las cuales deben ir acompañas de mejoras operativas y cambios regulatorios, la Agencia estima que se deben destinar 600 mil millones de dólares anuales a 2030, duplicando la inversión global anual actual, la cual ha estado relativamente estancada en los últimos años.
Los retrasos que están sufriendo los proyectos de transmisión a nivel global, bien sea por trabas burocráticas, conflictos con las comunidades en el área de influencia o demoras en la obtención de permisos y licencias ambientales, ya están generando afectaciones severas a los planes de transición energética de varios países. Por ejemplo, el informe identifica una larga y creciente lista de proyectos en una etapa avanzada de desarrollo, incluidos varios parques eólicos en Colombia, que no se han podido conectar a la red y que suman, a nivel global, más de 1,500 gigavatios de capacidad instalada. Para poner esta cifra en contexto, los proyectos afectados equivalen a cinco veces la capacidad de energía solar y eólica que se instaló en todo el mundo el año pasado.
El efecto en materia climática es igualmente preocupante. El informe señala que entre 2030 y 2050 el mundo podría generar cerca de 60 mil millones de toneladas de dióxido de carbono adicionales, como resultado de una incorporación más lenta de energías renovables y un mayor consumo de combustibles fósiles. En otras palabras, las emisiones adicionales acumuladas por el retraso de proyectos de transmisión equivaldrían a las emisiones totales del sector energético global en los últimos cuatro años. Esto, a su vez, llevaría a un aumento significativo en la temperatura global, excediendo los límites establecidos en el Acuerdo de París.
Para poder superar este obstáculo, es urgente que los gobiernos prioricen y ayuden a acelerar la construcción de líneas de transmisión a gran escala, garantizando la aprobación expedita de permisos y licencias ambientales, y trabajando articuladamente con las comunidades y las empresas que realizan estos proyectos. De lo contrario, la transición energética se estancaría, haciendo inviable el cumplimiento de los objetivos climáticos globales.
*Miembro Distinguido Visitante del Centro de Política
Energética Global de la Universidad de Columbia en Nueva York.