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Columnistas | PUBLICADO EL 30 octubre 2019

Salario diferencial: desencanto juvenil

Por María Alejandra Sierra L.

Universidad Pontificia Bolivariana
Comunicación - Periodismo, semestre 1
maria.sierral@upb.edu.co

Los jóvenes colombianos, nuevamente, nos encontramos en una encrucijada y nos estamos asfixiando. Colombia espera demasiado de nosotros y cada vez nos da menos garantías. ¿Cómo es posible que haya propuestas sobre la mesa que promuevan dinámicas de discriminación? Y, sí, vamos a hablar del salario diferencial para los jóvenes.

No debería caber en la cabeza de un país promover tal disparate. Se supone que en la juventud se encuentra el futuro, que es la esperanza y la solución, pero ¿y si se les roba la esperanza ahogada en propuestas como esa?

Es bien sabido ya que el país se encuentra atravesando por una difícil situación, que hay que encontrar soluciones, sin embargo estas no están en propuestas tan irrisorias como reducir el salario de los jóvenes hasta los 25 a un mísero 70 % o 75 % del SMLV, con la banal excusa de que están en un proceso de formación, porque es una propuesta “taquillera” (como se le ha llegado a llamar), sin mencionar que, en la cultura colombiana, es un arma de doble filo porque acá “el vivo vive del bobo” y ¿para qué contrataría entonces a alguien mayor de veinticinco que, a pesar de tener más experiencia, es más caro y menos rentable? Es triste ver cómo no se tienen en cuenta estos aspectos y cómo se ignora la cultura en la que vivimos, parece que, muchas veces, la esfera política olvidara o ignorara las costumbres bajo las que nacieron.

No veo tampoco cómo es posible pagar menos a los jóvenes cuando la oferta educacional se ve reducida a intentar pasar a la universidad pública donde, por el bajo presupuesto, los cupos son mínimos o, en el caso de ser privada, hacer préstamos millonarios en diversas corporaciones... Se exige demasiado y se da poco, como siempre...

Es sorprendente también que no se haga llamativa la indignación y que se ignore el desencanto juvenil. Solamente el salario mínimo es conflictivo al compararlo con los precios de la canasta familiar básica, ahora un salario menor con el cual muchas veces se costean cosas como la educación, la manutención del joven... Puede que sea una solución al tema económico, pero no se ha analizado realmente el posible impacto social.

*Taller de Opinión es un proyecto de
El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión
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