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Lo primero que hay que lograr es reconocer el problema, la enfermedad. Y dejarse ayudar. Esa es la gran lección de vida de Nash. Se puede superar la esquizofrenia paranoide con paciencia, con consejo, y logrando oír a los demás.
Por David Yanovich - opinion@elcolombiano.com.co
Fue durante un discurso en una universidad en donde se expresó con palabras que resultaron incomprensibles. En ese momento, la audiencia, sus amigos y sus colegas se dieron cuenta de que algo no andaba bien.
Lo diagnosticaron con esquizofrenia paranoide. Esta enfermedad se manifiesta en las personas mediante un estado psicótico, alteraciones en el pensamiento y habla, por desorganización en la forma de pensar y expresarse, en la conducta, con ideas delirantes, paranoia y alucinaciones. Generalmente, tienen ideas fuera de la realidad y perciben como reales cosas que no lo son.
Después de varias internadas en hospitales donde recibió fármacos antipsicóticos y terapias de shock, un día decidió no volver. El entorno donde se movía, el apoyo de su esposa, lograron que finalmente se recuperara de su enfermedad con el paso del tiempo. Logró seguir trabajando, tuvo hijos. Su esposa dijo que la recuperación fue cuestión de “vivir una vida tranquila”.
Él describió el proceso de su enfermedad como “un cambio de un pensamiento racional científico hacia uno delirante”. Esto incluía verse como un mensajero con una misión determinada, se sentía perseguido y buscado para resolver “enigmas de revelación divina”. Él sugirió que sus delirios estaban relacionados con su sensación de infelicidad y sus deseos de sentirse importante y reconocido.
Falleció a los 86 años en un accidente automovilístico, después de haber ganado el Premio Nobel de Economía y de tener una carrera brillante como investigador y profesor. Este era John Forbes Nash. Profesor de Princeton y de MIT, investigador de la RAND Corporation, el del equilibrio de Nash en la teoría de juegos.
Nash fue un genio que supo manejar y maniobrar su enfermedad a través de la escucha, su entorno y el amor de su esposa, familia y amigos. Pero para eso, lo primero que hay que lograr es reconocer el problema, la enfermedad. Y dejarse ayudar. Esa es la gran lección de vida de Nash. Se puede superar la esquizofrenia paranoide con paciencia, con consejo, y logrando oír a los demás. Sin imponer opiniones ni posiciones, simplemente con voluntad. Nash terminó convirtiéndose en un vocero del tema.
Sin embargo, hay un lado oscuro. Las consecuencias de no identificar el problema y tratarlo suelen ser peligrosas y complicadas, sobre todo en posiciones de liderazgo e influencia. Los médicos dicen que puede ser por arrogancia, por infelicidad, por el mismo delirio, o por la negación. Y esto es grave no solo para quien la padece, sino para quienes rodean a la persona que está en esos estados mentales. En Colombia poco se habla de las enfermedades mentales. Aunque el tema se ha puesto cada vez más en la agenda pública, aún es considerado por algunos como tabú.
Es hora de que entendamos, como sociedad, que hoy en día están más presentes que nunca. Y para quienes las padecen, es importante que sepan no lo son, y que hay formas de superarlas. La clave es aceptarlo y pedir ayuda. Y entre antes, mejor.