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Columnistas | PUBLICADO EL 04 mayo 2022

Papa Francisco, ¡vaya a Ucrania!

El papa no ha aceptado estas invitaciones hasta el momento en que escribo estas líneas, y su explicación ha sido decepcionante

Por Andrés Oppenheimer - redaccion@elcolombiano.com.co

¿Dónde está el papa Francisco cuando el mundo más lo necesita?

A pesar de que el presidente ucraniano Volodímir Zelenski le ha pedido varias veces que viaje a Ucrania y ayude a negociar un corredor humanitario para los civiles atrapados en varias ciudades por los bombardeos rusos, el papa sigue encerrado en el Vaticano.

Zelenski dijo en una conferencia de prensa el 24 de abril que le ha pedido al papa en varias ocasiones que haga una visita a Ucrania. “Tenía muchas ganas de que viniera desde el principio, para apoyar a nuestra gente en el este del país. Quería que tratara de desbloquear los corredores humanitarios a [la ciudad de] Mariúpol”, dijo Zelenski.

Hasta mil civiles, incluidos mujeres y niños, han quedado atrapados en la fábrica de acero Azovstal en Mariúpol, que es el último bastión de la resistencia de las tropas ucranianas de la ciudad. Funcionarios de Mariúpol dicen que cerca de nueve mil civiles han sido ejecutados por las tropas rusas en la ciudad en las últimas semanas, aunque la cifra es difícil de verificar independientemente.

El alcalde de Kiev, Vitalii Klitschko, envió una carta al papa el 8 de marzo diciendo que la presencia del pontífice en Ucrania sería “clave para salvar vidas y allanar el camino hacia la paz en nuestra ciudad, país y más allá”, informó la agencia de noticias Reuters el 15 de marzo.

Sin embargo, el papa no ha aceptado las invitaciones hasta el momento en que escribo estas líneas, y su explicación ha sido decepcionante.

En una entrevista publicada el 21 de abril por el diario La Nación de Argentina, el papa dijo que el Vaticano nunca descansa en sus esfuerzos por mediar un cese al fuego, pero añadió: “no puedo hacer nada que ponga en riesgo objetivos superiores, que son el fin de la guerra, una tregua o, al menos, un corredor humanitario”.

El papa agregó: “¿De qué le serviría que el papa fuera a Kiev si la guerra continuará al día siguiente?”.

Lo siento, pero ese no es un argumento convincente. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, viajó a Ucrania días atrás y visitó Kiev y varios sitios donde las tropas rusas masacraron a civiles para llamar la atención mundial sobre estas atrocidades. Guterres no se quedó en su casa en Nueva York esperando alcanzar “objetivos más altos”.

Tampoco se pueden esgrimir razones de seguridad como excusa para que el papa no vaya a Ucrania.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony J. Blinken, y el secretario de Defensa, Lloyd J. Austin III, visitaron Ucrania el 24 de abril. El primer ministro británico, Boris Johnson, así como los primeros ministros de España, Dinamarca, Polonia, República Checa y Eslovenia, y los presidentes de Polonia, Lituania, Letonia y Estonia también han estado en Ucrania desde el comienzo de la invasión rusa.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, viajó a Kiev y Bucha. El presidente Biden y la vicepresidenta Kamala Harris también viajaron en diferentes fechas a la frontera entre Polonia y Ucrania para reunirse con refugiados ucranianos y ayudar a llamar la atención mundial sobre su difícil situación.

El papa, de 85 años, dijo a peregrinos el 30 de abril que el médico le había pedido no caminar por un problema en la pierna, aunque hasta entonces no había mencionado eso como una razón para no ir a Ucrania. Pero el papa podría hacer el viaje en silla de ruedas, y enviar una poderosa señal sobre la urgencia de frenar una invasión rusa que podría desencadenar la Tercera Guerra Mundial.

Las oraciones del papa por la paz no son suficientes en este momento crítico. Francisco debería usar su autoridad moral para buscar un corredor humanitario para los civiles ucranianos. Y si eso no funciona, debería usar una visita a Ucrania para aumentar la atención mundial sobre las atrocidades que están cometiendo las tropas rusas allí.

Andrés Oppenheimer
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