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Crimen contra la Nación

Ojo colombianos, la corrupción sí es derrotable, se logra promoviendo una cultura de la integridad; con un Estado pequeño, digital y con datos abiertos.

hace 3 horas
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  • Crimen contra la Nación

Por Paola Holguín - @PaolaHolguin

Sin duda, la gestión de Gustavo Petro evoca el viejo adagio: “como se hace campaña se gobierna”.

Desde el llamado Pacto de La Picota, que según Juan Fernando Petro llevó a sumar un millón de votos desde las cárceles; pasando por los $15.000 millones que Benedetti afirmó ingresaron a la campaña sin ser reportados, más los recursos de dudosa procedencia y los aportados por clanes políticos corruptos, según consta en el proceso que enfrenta Nicolás Petro; hasta la violación de topes electorales y el apoyo de estructuras criminales como la de Iván Mordisco; la campaña de Petro anticipaba como gobernaría y con quienes.

Con solo un par de meses en el poder, trascendió a la opinión la cuestionada compra de plumones y electrodomésticos para la Casa de Nariño por más de $150 millones, a los que se sumaron gastos extravagantes como un coreógrafo que hacía las veces de masajista personal, y el séquito de Verónica Alcocer que, desde agosto de 2022 hasta principios de 2025, según La Silla Vacía, incluía maquillador, vestuarista, fotógrafo, su mejor amiga y una asesora personal con sueldo de ministro; claro está, sin contar los gastos de viajes y viáticos para cumplir “compromisos de primera dama”, condición que el propio Petro ha puesto en entredicho.

Este es el abrebocas de una extensa lista de escándalos que hacen que, el Gobierno Petro se considere como el más corrupto en la historia del país. En febrero de 2023, se hicieron públicos varios audios en los que Jonathan Ramírez, secretario general del Departamento de Prosperidad Social, exigía dinero a particulares a cambio de direccionar licitaciones públicas. Luego se conocieron las vejaciones practicadas a la exniñera de Laura Sarabia y los dineros en maletas; así como el uso de recursos del Fondo Nacional del Ahorro y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres con el fin de asegurar apoyo de Congresistas a las reformas del gobierno.

Nicolás, el hijo de Petro, fue capturado por el incremento injustificado de su patrimonio y por participar en actos de corrupción que presuntamente involucraban al director del SENA, Jorge Londoño, al exministro del interior, Prada (ahora embajador en Francia) y a Roosvelt Rodríguez, Superintendente de Notariado y Registro. Se conoció un entramado de corrupción en el programa “Ollas Comunitarias”, la renuncia del Director de la Agencia Nacional de Tierras, Gerardo Vega, por irregularidades en la compra de predios, y se conocieron sobrecostos por más de $20.000 millones en los carrotanques para La Guajira y Córdoba.

Así que el hecho de que Petro haya reconocido que pagó $10.000 millones con cargo al Presupuesto General de la Nación a una firma norteamericana de abogados para que lo asesorara a él y a la señora Alcocer tras su inclusión en la Lista Clinton, duele, pero no asombra, es un ejemplo más de un Gobierno que se dedicó a robar, a desviar y a financiar caprichos personales con nuestros recursos.

Por eso, ojo colombianos, la corrupción sí es derrotable, se logra promoviendo una cultura de la integridad; con un Estado pequeño, digital y con datos abiertos, racionalizando el gasto público y con un presupuesto ligado a indicadores de desempeño claros; con instituciones sólidas e independientes, y con trazabilidad financiera total y sanciones ejemplares; porque la corrupción no se puede normalizar ni ver como un error administrativo, es un crimen contra la Nación.

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