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Por Melquisedec Torres - @Melquisedec70
Dolorosamente, la historia del departamento de La Guajira ha sido azotada desde hace poco más de 60 años por el crimen, encarnado en los contrabandistas, los marimberos (traficantes de marihuana), cocaína, guerrillas y paramilitarismo, amén de las ancestrales y violentas pugnas familiares, que se traslada de generación en generación, especialmente entre el extendido pueblo Wayuu.
En uno de tantos episodios de esa larga ruta criminal, entre el 18 y 20 de abril de 2004, más de 40 hombres del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), bajo el mando máximo de alias Jorge 40 y, en este caso, dirigidos por José María Barros Ipuana, alias “Chema Bala” atacaron el caserío de Bahía Portete, municipio de Uribia. Asesinaron a entre 6 y 12 personas, la mayoría mujeres (el número exacto nunca se ha establecido), profanaron el cementerio, quemaron varias casas y provocaron el desplazamiento forzado de más de 600 indígenas wayuu.
Según recogió el Centro de Memoria Histórica, la masacre fue por la guerra entre facciones wayuu por el control de Bahía Portete y la alianza de “Chema Bala” con los paramilitares; este fue condenado a 40 años de cárcel por la masacre y hoy purga pena por narcotráfico en una cárcel de Estados Unidos.
Esta semana un primo de este, Isaac Gabriel Barros Pana (en el pueblo wayuu es tío) fue capturado con otros tres hombres en un operativo de la DEA y la Policía Nacional, acusados de narcotráfico en alianza con el ELN y el “Clan del Golfo”, operando especialmente en La Guajira. Los pide en extradición una Corte de la Florida.
Isaac, el extraditable cercano pariente de “Chema Bala”, es historiador de la Externado y docente de la UniGuajira; ha sido coordinador wayuu “para consultas previas por el montaje de los parques eólicos en la Alta Guajira”; su hoja de vida dice que trabajó cinco años en el Ministerio del Interior y se define como “líder social” y miembro del clan Epieyú. Se le ve en fotografías con el entonces ministro del Interior, Alfonso Prada y la senadora Martha Peralta Epieyú.
En una de esas fotos, la senadora abraza a Isaac junto a tres hombres más, entre ellos Sócrates Barros, hermano del capturado y David Cotes, gerente del hospital de Albania; la foto tiene un texto, “Mis muchachos” Fue en el XXX Festival de la Cultura Wayuu, comienzos de diciembre de 2025 en Uribia.
En febrero de 2022, Isaac apareció en La Guajira en un panfleto donde lo vinculaban por extorsión contra comerciantes y empresarios; autoridades tradicionales y palabreros se reunieron para pedir protección para su pariente. “Isaac no es un delincuente, es un líder natural del pueblo wayuu”, dijeron en la reunión pública.
Ayer envié a la senadora Martha Peralta y a su abogado un cuestionario con 9 preguntas relacionadas con el extraditable y presunto narcotraficante Isaac Barros Pana. Hasta el momento del cierre de esta columna no recibí respuesta. Cuando ella se pronuncie, publicaré lo correspondiente a este episodio y su relación con la senadora del MAIS, que esta semana adelantó reuniones multitudinarias para su reelección en el Congreso.
Yawar Qayani (Cuando la sangre llama), dicen en las rancherías del desierto.