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Pasados casi 16 años, apenas la Corte Suprema de Justicia dictó el fallo de cierre. Lastimosamente no lo hizo a la altura de su investidura.
Por Melquisedec Torres - @Melquisedec70
No hay un caso judicial más rocambolesco, morboso, mediático y repleto de engaños, mitos, mentiras y enormes yerros de la justicia en la historia de Colombia como el que desencadenó la muerte de Luis Andrés Colmenares Escobar, estudiante guajiro cuyo cuerpo fue hallado dentro del túnel del Canal El Virrey en Bogotá, la tarde del 31 de octubre de 2010.
Pasados casi 16 años, apenas ahora la Corte Suprema de Justicia dictó el fallo de cierre. Lastimosamente no lo hizo a la altura de su investidura pues su sentencia, que reconfirmó la inocencia de los acusados Laura, Jessi y Carlos, terminó siendo una montaña de retazos de elucubraciones, especulaciones y posiciones ambiguas e incluso contradictorias.
Resulta harto confuso que la Corte diga que no pudo determinar nada con plena certeza y advierta errores crasos de la Fiscalía en todo el proceso, afectando los derechos de la acusada Laura Moreno, pero mantuvo la duda sobre ella (in dubio pro reo) y no declaró su plena inocencia, como era justo y razonable.
Un asunto que la Fiscalía nunca dilucidó es porque su único soporte técnico, externo, fue siempre el médico Máximo Duque, pese a que esa entidad cuenta con expertos forenses de Medicina Legal y que Duque ha sido seriamente cuestionado por colegas en Colombia y en el exterior.
Esta sentencia permite, además, ratificar la existencia de diversos mitos que no figuraron nunca en el expediente, o están de formas completamente distintas:
1. Que lo asesinaron, se llevaron el cuerpo en la madrugada del parque El Virrey y lo volvieron a poner ahí horas después, a plena luz del día dominical en un parque público. Esa inverosímil historia surgió porque los bomberos que hicieron la primera búsqueda, mintieron diciendo que sí habían entrado al túnel y no vieron algún cuerpo.
2. Que ocultaron cámaras de seguridad. Nunca hubo grabaciones; el parque en 2010 no tenía iluminación, la tecnología en esa época permitía guardar pocas horas, las buscaron después y nadie tenía videos.
3. Que unos escoltas participaron. No había escoltas de nadie.
4. Que el agua no podía arrastrar un cuerpo. El científico Carlos Herrera, PhD en ingeniería mecánica, afirmó en el juicio que el cuerpo sí pudo ser arrastrado en ese canal.
5. Que la familia “poderosa” de Carlos Cárdenas, con un pariente ministro, ayudó a tapar el supuesto crimen. Cárdenas no es pariente de ningún ministro y su familia es de pequeños empresarios.
6. Que hubo testigos. Sí, pero falsos. Tres hombres que declararon haber presenciado el supuesto asesinato; luego confesaron y los condenaron a la cárcel; dos de ellos afirmaron haber sido sobornados por el fiscal del caso, Antonio González, y el padre del fallecido. La justicia nunca investigó eso, como no investigó cómo y por qué el fiscal se llevó ilegalmente muestras de sangre que luego desaparecieron, o quién escondió un informe técnico del Acueducto de Bogotá que confirmaba los datos de fuertes lluvias para el arrastre del cuerpo.
El Caso Colmenares, en sus reales hechos, demuestra que las víctimas han sido - en realidad - las que la mayoría de la morbosa y voluble “opinión pública” siempre ha creído culpables.