x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Mateo Castaño Sierra

Ingeniero civil con maestrías en Finanzas de la Universidad EAFIT y Administración de City, University of London. Ha sido analista financiero, consultor en estrategia y director de Planeación. Su trayectoria combina el análisis cuantitativo con la comprensión económica de empresas y regiones. Apasionado por los desafíos que despiertan su curiosidad, Mateo plantea lo que Medellín requiere para consolidarse como destino global sostenible.

¿Pero qué clase de capitalismo es este?

hace 1 hora
bookmark
  • ¿Pero qué clase de capitalismo es este?
  • ¿Pero qué clase de capitalismo es este?

Por Mateo Castaño Sierra - @matecastano

En Youtube hay un documental buenísimo llamado “Khrushchev goes to America” sobre la primera y única visita del secretario general del Partido Comunista soviético a Estados Unidos. En la mejor escena, Kruschev está en San Francisco frente a una estantería llena de gaseosas; maravillado por la abundancia lanza un: “¿Quién es el encargado de jugos en California? Necesito hablar ya mismo con él”. Pocas escenas resumen mejor la superioridad del capitalismo: la abundancia no la produce un encargado ni la planificación central sino la competencia.

Los colombianos lo sabemos. Según Invamer, los empresarios son la quinta institución en la que más confía el país. Desde el paro de 2021 su imagen positiva subió del 48% al 62%, y dos de cada tres colombianos quieren ser empresarios —uno de los datos más altos del mundo—. Somos capitalistas de corazón. Pero a veces nuestro capitalismo no se lo pone fácil a sus propios defensores.

Hace unos meses un banco me ofreció una compra de cartera al 11%. Sonaba irreal —y lo era. Entre la letra menuda venía un seguro “voluntario” sin el cual la tasa subía al 18%: casi el doble. Si no pregunto, me habría enterado en el primer extracto. Todos conocemos versiones de esta historia: la empresa de internet donde se tarda meses en cancelar lo que Netflix resuelve en dos clicks, la constructora inescrupulosa que deja a cientos sin apartamento, la agencia que se lava las manos cuando quiebra su operador. No son anécdotas: son síntomas. En la pandemia, el 60% de los colombianos creía que el capitalismo “hacía más daño que bien”. Cada tasa escondida, cada cancelación imposible, cada letra menuda diseñada para confundir le resta legitimidad al modelo entero.

Los países donde el capitalismo goza de mayor respaldo popular no tienen empresarios más bondadosos —tienen mejores árbitros. En el Reino Unido, la Competition and Markets Authority es tan temida que las empresas prefieren portarse bien. En Chile, el Sernac puede multar y cerrar negocios abusivos. En Dinamarca, el país con más confianza empresarial de Europa, el secreto no es la ética corporativa sino un regulador con dientes. La lección es clara: no se necesita menos mercado, sino mejor mercado.

Colombia tiene el talento emprendedor —eso lo hemos probado de sobra, aquí y afuera—. Y la confianza en los empresarios está subiendo, no bajando. Pero ese capital es frágil. Necesitamos una SIC, nuestra autoridad de competencia y protección al consumidor, que sea más ágil y respetada -casi temida; un árbitro con tarjeta roja, no un notario con sello. No para asfixiar empresas, sino para que las que juegan limpio no paguen por las que juegan sucio.

Así que, si usted es empresario y le sorprenden los resultados de las elecciones o las encuestas, antes de culpar al populismo pregúntese si su empresa fortalece o erosiona la legitimidad del sistema. Porque al capitalismo colombiano no lo tumbarán solo los que marchan en su contra, sino los que desde adentro dan razones para marchar. Kruschev buscaba al encargado de jugos en California. No lo había —y esa era la gracia. En Colombia el chiste es al revés: sí necesitamos a alguien encargado. Pero no de los jugos, sino de que el juego sea limpio.

Sigue leyendo

Mateo Castaño Sierra

Ingeniero civil con maestrías en Finanzas de la Universidad EAFIT y Administración de City, University of London. Ha sido analista financiero, consultor en estrategia y director de Planeación. Su trayectoria combina el análisis cuantitativo con la comprensión económica de empresas y regiones. Apasionado por los desafíos que despiertan su curiosidad, Mateo plantea lo que Medellín requiere para consolidarse como destino global sostenible.

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD