x

Pico y Placa Medellín

viernes

3 y 4 

3 y 4

Pico y Placa Medellín

jueves

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

miercoles

1 y 8 

1 y 8

Pico y Placa Medellín

martes

5 y 7  

5 y 7

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

6 y 9  

6 y 9

Mateo Castaño Sierra

Ingeniero civil con maestrías en Finanzas de la Universidad EAFIT y Administración de City, University of London. Ha sido analista financiero, consultor en estrategia, director de Planeación, y hoy lidera proyectos corporativos en Comfama. Su trayectoria combina el análisis cuantitativo con la comprensión económica de empresas y regiones. Apasionado por los desafíos que despiertan su curiosidad, Mateo plantea lo que Medellín requiere para consolidarse como destino global sostenible.

Meta 2026: Ozempic, gimnasio y proteína

hace 2 horas
bookmark
  • Meta 2026: Ozempic, gimnasio y proteína

Por Mateo Castaño Sierra - @matecastano

Engordar ocurre primero gradualmente y luego de repente. Uno no lo nota hasta que una tía bienintencionada suelta un “te veo más cachetón” o hasta que un pantalón deja de cerrar. Son momentos incómodos, pero necesarios. Sin ese choque de realidad no hay mejora. Aquí viene un momento incómodo: hay alguien con sobrepeso entre nosotros y está casi mórbido; el Estado Colombiano.

Los datos son poco halagadores. En 2025 el déficit fiscal rondó los 100 billones de pesos: plata que gastamos sin tener. El pago de intereses de la deuda ya supera los presupuestos de educación y salud juntos. Y mientras tanto, Colombia se endeuda entre las tasas más altas del mundo. Para ponerlo en perspectiva: al país le tomó 130 años acumular sus primeros 350 billones de deuda. Y le tomó apenas tres años, entre 2022 y 2025, sumar los siguientes 350. No es una dieta fallida: es una ruta directa al colapso.

Como toda persona obesa, el Estado colombiano se mueve poco, se fatiga rápido y evita mirarse al espejo. Crece poco, genera empleos mediocres y espanta inversión. Y aun así insiste en que el problema es que “necesita más ingresos”. La pregunta no es si hay un problema, sino qué hacer al respecto.

Primero, una terapia de choque. Si el Ozempic sirve para bajar de peso rápido, Colombia necesita algo similar con el gasto público. Argentina mostró que es posible reducir el déficit en poco tiempo fusionando ministerios, congelando contrataciones y eliminando duplicidades. Para Colombia, Daniel Raisbeck ha propuesto eliminar, fusionar o privatizar 136 entidades públicas, incluidos 13 ministerios. El ahorro estimado supera los 50 billones anuales. No es magia: es decisión.

Pero nadie se mantiene flaco solo con inyecciones. Hace falta gimnasio: hábitos de eficiencia. Uno clave es el presupuesto base cero. En lugar de asumir que cada gasto del año pasado se hereda, cada peso debe justificarse desde cero. Otro hábito es llevar las alianzas público-privadas y las obras por impuestos al centro de la inversión pública. El Estado no debería ser ejecutor por defecto. Debería serlo solo cuando no hay alternativa mejor. También hay que dejar de subsidiar la oferta y empezar a subsidiar la demanda. Cuando se subsidia a usuarios —no a estructuras capturadas por sindicatos o intereses políticos— los servicios suelen ser más baratos y de mejor calidad. No se trata solo de gastar menos, sino de gastar mejor.

Finalmente, proteína. El músculo se construye con crecimiento. Colombia no puede resignarse a crecer al 2%. La meta debe ser al menos 6% si queremos desarrollo real antes de 2040. Todo el ahorro fiscal, después de pagar deuda, debería traducirse en menos impuestos y regulaciones. Valdría la pena crear un Ministerio de Desregulación, dedicado exclusivamente a quitar obstáculos, no a crear nuevos. Son los ciudadanos y las empresas los llamados a movilizar la economía colombiana. No el Estado.

Todo esto suena difícil. Y lo es. Pero es mejor hacerlo a las buenas porque la alternativa es peor. Si no bajamos el gasto voluntariamente, los prestamistas lo harán por nosotros. Y ellos son menos amables. Será difícil al principio. Pero estoy seguro que con Ozempic, gimnasio y proteína nos va a gustar mucho la figura que tendrá Colombia.

Sigue leyendo

Mateo Castaño Sierra

Ingeniero civil con maestrías en Finanzas de la Universidad EAFIT y Administración de City, University of London. Ha sido analista financiero, consultor en estrategia, director de Planeación, y hoy lidera proyectos corporativos en Comfama. Su trayectoria combina el análisis cuantitativo con la comprensión económica de empresas y regiones. Apasionado por los desafíos que despiertan su curiosidad, Mateo plantea lo que Medellín requiere para consolidarse como destino global sostenible.

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD