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Cuando la riqueza es una maldición

En Sudán ocurre el enfrentamiento más olvidado del África, inició en 2023 y es la mayor crisis de desplazados del mundo: 11,4 millones dentro de Sudán y 3,3 millones de refugiados en países vecinos.

19 de enero de 2025
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  • Cuando la riqueza es una maldición

Por Lina María Múnera Gutiérrez - muneralina66@gmail.com

En un mundo con tantos conflictos a la vez, resulta casi enfermizo saber de otra guerra más. Y tal vez por sanidad mental intentamos no leer, ver o escuchar sobre la locura desatada en países lejanos. Pero lo que está ocurriendo en Sudán ha alcanzado tal nivel de rapiña que es imposible seguir ignorándolo.

Se trata del enfrentamiento más olvidado del África, empezó en abril de 2023 y se ha convertido en la mayor crisis de desplazados del mundo: 11,4 millones dentro de Sudán y 3,3 millones de refugiados en países vecinos que huyen en un sálvese quien pueda incontrolable. En un país con 47 millones de habitantes, uno de cada tres sudaneses ha tenido que dejar su hogar. La gente escapa de la violencia desatada por la codicia que han despertado sus reservas de oro, una riqueza que se ha convertido en su maldición.

Emiratíes, rusos y chinos se han dedicado a azuzar la guerra para realizar el expolio con tranquilidad. Financian por un lado al ejército sudanés y por el otro al grupo paramilitar de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR). Todos quieren sacar tajada y lo más triste es que esto no es nada nuevo. Muchos países africanos llevan décadas entregando vidas a cambio de unas cuantas monedas. Y naciones poderosas han explotado sin consideración yacimientos de petróleo, minas de oro, litio y uranio. Según un informe presentado por el laboratorio de ideas Swissaid, entre el año 2012 y el 2022 aterrizaron en Abu Dabi y en Dubái 2.500 toneladas de oro africano contrabandeado cuyo valor superaba los 115.000 millones de dólares.

El panorama actual es grotesco. Campos de desplazados se entremezclan con jets privados que salen cargados con el precioso metal. El caos y la violencia han generado que los precios de este metal se trepen a las nubes en el mercado internacional, mientras Sudán pulveriza sus récords de extracción de oro.

Para aumentar la espiral de violencia el país se ve inundado por armas que proceden de todos sus pretendientes. Una investigación de Reuters destapó que al menos 86 vuelos emiratíes cargados de armamento habían aterrizado en un aeropuerto de Chad con destino a territorio sudanés. Rusia juega a dos bandas apoyando por un lado al ejército a cambio de una base naval con acceso al mar Rojo, y por el otro a los grupos paramilitares a cambio de explotar varias minas en Darfur. Egipto, Arabia Saudí y Turquía también remueven el avispero, mientras el gobierno sudanés se entretiene dando permisos a varias empresas chinas para que exploten otras minas de oro en su territorio.

Se calcula que la mitad de la población de Sudán pasa hambre, y las organizaciones humanitarias advierten que la hambruna que se avecina podría ser más mortífera que la de Etiopía en la década de los ochenta. Aún sabiendo esto, todavía hay gente que se atreve a decir que ese problema de los inmigrantes no va con ellos, que se las arreglen como puedan en sus propios países. ¿De verdad?

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