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Deseó que no tomara tanto y la amara, pero ahora se sentía estancada mientras con el apoyo de su amor incondicional él avanzaba en su recuperación.
Por Lewis Acuña - www.lewisacuña.com
Con café y arepa celebraron los dos años que él cumplía sin tomar y dos y medio de noviazgo. Eran jóvenes, pero ya ese muchacho que apenas iba terminando la universidad había recorrido millones de centímetros cúbicos. Una herencia etílica, de hecho, así se conocieron. La de ella, también era una familia con casos de alcoholismo, pero la botella de la fortuna le tocó a él con esa mujer.
La paciencia era una de sus grandes fortalezas ganada a pulso. Entrenada en madrugadas de cuidado y atención para su padre y su hermano que nunca terminaban de ver el fondo aunque lo tocaran. Así lo conoció, en aquella verbena en la que sintió que se encontró al genio de la botella al verlo. Deseó que no tomara tanto y la amara, pero ahora se sentía estancada mientras con el apoyo de su amor incondicional él avanzaba en su recuperación.
Ella siente que la relación se quedó en el mismo lugar donde ella lo apoya y él solo se enorgullece de sí mismo. Mucho tiene que ver con lo que le escucha. Que lo admira, lo valora y le reconoce su coraje para admitir ante Dios que es débil frente al alcohol en una vida que no tenía orden ni control y suplicarle su ayuda para aceptar la realidad y guiarlo en su recuperación.
Él acude a ella cuando la tentación de unas frías lo ronda, pero no está para escucharla. Cuando quiere sentirse acompañada y él no desea salir de su casa, a sus reclamos siempre responde que recuerde lo mucho que ha cambiado por ella. Siente que lo ayuda a ordenar su vida mientras le toca resolver la suya prácticamente sola.
Allí en la pequeña mesa remoja con café la gran duda de si sigue con él porque realmente quiere esa relación o porque se siente responsable de él. Una duda amarga seguida de otra. ¿Lo está apoyando o lo está manteniendo bien mientras ella se desmorona? ¿Cuándo pasó que fuera más fácil cuidar de él que entender lo que ella necesita? Que él haya cambiado no significa que la relación creciera.
Una relación no se construye solamente con lo que una persona ha dejado de hacer sino con lo que empiezan a hacer juntos. Siempre pasa en estos casos que la ayuda rutinaria e indefinida deja de ser por compañía para asumirse como una obligación asumida. Tal vez la pregunta que la joven no se ha hecho es qué quiere hacer ella, porque no ha dimensionado que dejar de confundir amor con responsabilidad sobre las decisiones de otro adulto no es abandono.
Él es el responsable de su recuperación y ella, de su propia vida.