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Recientemente el Instituto Kroc de la U. de Notre Dame (EEUU) presentó el tercer informe sobre la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia. Esta prestigiosa institución fue la designada para identificar avances y dificultades en dicho proceso, por ser reconocida mundialmente en investigaciones sobre temas relacionados con la construcción de paz y la justicia.
El Informe desglosa rigurosamente lo acordado en La Habana, haciendo un seguimiento a los 578 compromisos que el Estado colombiano asumió tras su firma. Según Borja Paladini, representante del Kroc en Colombia sitúa el contexto: “Tras el apretón de manos la parte más difícil del proceso de paz termina, y la parte más compleja inicia”. Siempre hemos sabido que la ruta no es fácil.
Entre las mayores dificultades menciona: pasar del dicho al hecho, soportar el legado de la guerra, la adaptabilidad de las economías criminales y el escenario de polarización política.
De los 578 compromisos, se ha iniciado la implementación de 400. A través de la iniciativa Barómetro, el Instituto midió el nivel de avance a partir de cuatro categorías: Completa, Intermedia, Mínima, No iniciada. Completa 113 (23%) del total de los acuerdos, Intermedia 69 (12%), Mínima 194 (34%) y No iniciada 182 (31%). Si se hace el análisis desde los cinco pilares fundamentales del Acuerdo la síntesis de la situación es (ver gráfico):
Concluyen los investigadores que la implementación ha sido de carácter persistente, a pesar de la complejidad y el corto tiempo. Asimismo la consideran resiliente, pues pese a las adversidades desde su inicio, ha mantenido su arquitectura institucional: cuenta con espacios de relacionamiento directos, tiene apoyo local e internacional y ha soportado emergencias mediante autoorganización, alianzas y capacidad de respuesta. Sin embargo, les preocupan de manera importante el asesinato de líderes sociales y comunidades; las economías ilegales y los cultivos ilícitos que siguen su marcha ; las dificultades en la reincorporación de excombatientes, su seguridad física, económica y legal. El ritmo de la implementación, pese a ser persistente, tiene muchos retos si quiere avanza más.
El Instituto Kroc señala la importancia de que la implementación se centre en la calidad de la paz: garantizar impactos positivos en las condiciones de vida de los colombianos, en particular de aquellos cuya situación es muy compleja por las dinámicas de violencia, pobreza, y economías ilícitas. Implementar lo acordado, en el marco de una gobernanza por la calidad de paz, hará de Colombia un escenario que posibilita la democracia y el Estado Social de Derecho, la gran esperanza de la finalización del conflicto armado y base del apoyo internacional. Para lograrlo hay que seguir insistiendo en una ruta cada vez más acertada de cumplimiento de lo acordado, señala la Universidad.
Nuestra conceptualización de la paz es clara, como asunto de todos. La paz es ante todo una cultura ciudadana proclive a la inclusión, la convivencia y el respeto al Estado Social de Derecho. Ser buenos ciudadanos y evitar la polarización política, es el mejor aporte de todos al proceso.
* Presidente Proantioquia
Pilar Completa Intermedia Mínima No iniciada
Reforma Rural Integral 3% 8% 51% 38%
Participación Política 13% 7% 35% 45%
Fin del Conflicto 45% 17% 18% 20%
Drogas ilícitas 2% 18% 50% 30%
Víctimas del conflicto 11% 12% 37% 40%