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La camisa de Cepeda

Con su camisa el candidato del oficialismo rinde homenaje a los enemigos de Occidente y aspira a destacarse como el heredero de una sangrienta tradición revolucionaria.

hace 2 horas
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  • La camisa de Cepeda

Por Juan Mario Giraldo Riascos - @juanmgiraldor

Desde hace años Iván Cepeda aparece en público con una camisa de cuello cerrado que muchos consideran una simple preferencia estética. Es austera, sobria y vagamente intelectual. No grita ni llama la atención y precisamente por ello conviene observarla bien. En unas elecciones, como en todo asunto vital, lo más importante es escuchar lo que no se dice.

La historia oficial construida para explicar la disciplina con su uniforme político es sorprendentemente pobre para un hombre tan consciente del poder de los símbolos. Sin embargo, ha sido suficiente para desactivar el sistema inmune de la nación: el candidato habla de una rebeldía frente a las corbatas y la preferencia por “camisas sobrias”. Ante la pregunta de si son tipo Mao o Nehru, asiente confirmando las dos variantes sin decantarse por ninguna.

Aunque ambas comparten el cuello mandarín, Mao y Nehru son estilos asiáticos con historias y orígenes distintos. La chaqueta Nehru es la variante india, más anti-colonial y principesca, descendiente del achkan, una casaca ceremonial larga considerada vestimenta de la corte. El vestido Mao es más militar y comunista asociado a Mao Zedong el más grande estatizador de la historia. Entre los devotos usuarios de esta segunda variante -que es la más popular- se encuentran: Stalin y Lenin, Pol Pot, Ho Chi Minh y Kim Jong-un de Corea del Norte.

Si a Cepeda le incomodara de verdad la relación con los socialistas de la lista anterior hace rato habría abandonado esa forma provocadora de vestir. O al menos por respeto a las más de 40 millones de víctimas del camarada Mao evitaría una disputa innecesaria. Pero el socialismo es como Proteo -el dios marino que le cuidaba unas focas a Poseidón y cambiaba de forma para escapar- y siempre se presenta negando que él sea el verdadero socialismo. Por eso necesitamos un Menelao de turno que lo señale y diga ¡Pero si eres el mismo socialismo de siempre! ¡El mismo de Lenin, el mismo de Stalin! ¡Eres el mismo socialismo de todos, camarada Cepeda!

En la mitología griega quien sostenga a Proteo podrá ver el futuro. Con Colombia pasa exactamente lo mismo: quien logre sostener al socialismo por su definición «control estatal de los medios de producción», podrá ver lo que nos sucederá si continúa gobernando la ideología del estatismo. Quien sea capaz de mirar más allá de las explicaciones triviales descubrirá que las elecciones no se tratan únicamente de programas o promesas, sino también de las tradiciones que los candidatos deciden honrar. Con su camisa el candidato del oficialismo rinde homenaje a los enemigos de Occidente y aspira a destacarse como el heredero de una sangrienta tradición revolucionaria. En este caso, estar del lado de las víctimas es votar contra Cepeda.

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