x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

El país que soñamos: los jóvenes son nuestra gran reserva moral

hace 2 horas
bookmark
  • El país que soñamos: los jóvenes son nuestra gran reserva moral
  • El país que soñamos: los jóvenes son nuestra gran reserva moral

Por Juan Manuel Del Corral - opinion@elcolombiano.com.co

Los jóvenes en Colombia no solo son un relevo demográfico natural. Son la reserva moral del país. En ellos se está decidiendo la integridad o el atajo, la coherencia o la contradicción, el respeto o la burla, la participación o la indiferencia, el compromiso o la resignación.

Hoy millones de jóvenes se mueven constantemente tratando de salir adelante. Es una generación que requiere educación, esparcimiento, actividades deportivas y lúdicas, apoyo y orientación para sus emprendimientos y por supuesto, oportunidades para su futuro. Debemos reconocer que muchos de ellos, sienten que no son prioridad para el Estado; que son ignorados; de alguna manera, pareciera que son una especie de “seres invisibles” para las políticas gubernamentales.

Los jóvenes necesitan apoyo y mucha orientación sobre cómo salir adelante, cómo prepararse para alcanzar un trabajo digno que se acomode a sus gustos, intereses, necesidades y que además, no tengan que migrar a centros urbanos distantes y alejarse de su familia y de su entorno para ganarse la vida. Es nuestra obligación encausarlos, dirigirlos y señalarles el camino.

Así mismo, es claro que los gobiernos diseñan el futuro del país, con base en planes de desarrollo y políticas públicas y estos logran tener verdadero impacto, cuando su propósito es generar bienestar y mejor calidad de vida a sus comunidades. Por eso, cuando hablamos del país que soñamos, no hablamos solo de instituciones o políticas, hablamos precisamente de cómo educar y preparar a su juventud.

Hoy los jóvenes son una de las mayores responsabilidades de Colombia.

Con nuestros jóvenes tendremos que decidir, si la dignidad será costumbre o excepción, si la confianza será posible y si el país se construirá con ellos y para ellos o seguirá siendo el resultado de políticas improvisadas, sin presupuestos adecuados y ejecutados por funcionarios que carecen de experiencia, integridad e idoneidad.

Hoy nuestros jóvenes viven entre dos grandes dilemas; por un lado, poseen una gran sensibilidad frente a la injusticia, la exclusión y la corrupción. Tienen sin duda, una mayor conciencia de sus derechos, respetan la diversidad y promueven la libertad. Les genera también indignación legítima lo que no funciona, pero por otro lado, son más impacientes, quieren alcanzar sus metas casi de forma inmediata, lo cual les genera inestabilidad, desconfianza y una tentación creciente de abandonar su empeño, a renunciar con facilidad a participar y a asumir compromisos.

Entre esas dos fuerzas contrarias, nuestros jóvenes enfrentan su opción de futuro, si la energía y la motivación se convierte en virtud o si se pierde e sta y genera frustración.

Este país necesita de nuestros jóvenes y de su fuerza para formarse bien, trabajar, participar, liderar, emprender, cuidar lo público y respetar la diferencia, porque ninguna generación hereda un país terminado, hereda un país en construcción. Y cada generación decide si lo mejora, lo abandona o lo deteriora.

Por eso, esta no es una reflexión para idealizar a los jóvenes, sino para tomarlos muy en serio. Para decirles que el país no se arregla sin ellos. Para trabajar con ellos y para ellos. La dignidad no se defiende sola, la integridad no se hereda, la confianza no aparece por generación espontánea, se construyen día a día con decisiones personales, con comunidades, con proyectos, con instituciones, con trabajo bien hecho y ante todo, con liderazgo colectivo.

Colombia necesita jóvenes que no se resignen a lamentar el país, sino que se atrevan a ayudar a levantarlo. Que no se conformen con denunciar, sino que se comprometan a transformarlo.

Sabemos bien que país se transforma desde la educación, la empresa, la ciencia, la cultura, el emprendimiento, el servicio público, el arte, las regiones y la ciudadanía.

Tal vez uno de los mayores errores que podemos cometer como sociedad es reducir a nuestros jóvenes a ser “esperanza futura”, cuando en realidad su responsabilidad es ahora, participando activamente de las conversaciones y decisiones que se deben tomar inmediatamente.

Si logramos que más jóvenes encuentren propósito en construir, orgullo en hacer bien las cosas y sentido de pertenencia y compromiso, Colombia habrá asegurado algo mucho más importante que su plan de desarollo, habrá asegurado su base moral. Porque ningún país se levanta solo con reformas. Se levanta cuando una generación decide que vale la pena levantarlo. Y ese pensamiento hoy, debe estar en la cabeza de millones de jóvenes colombianos.

¿Cómo participar en esta conversación de país?

Síguenos en: Tiktok: @colombia.el.pais

Instagram: @COLOMBIA_EL_PAIS_QUE_SONAMOS

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD