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¿Miedo o pereza de los hombres a cocinar?

Les recomiendo a los hombres de hoy que si esperan encontrar mujeres que quieran consumir sus vidas junto a ustedes, aprendan a cocinar.

01 de abril de 2024
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  • ¿Miedo o pereza de los hombres a cocinar?
  • ¿Miedo o pereza de los hombres a cocinar?

Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

En la infinita lista de fobias de los humanos existe una dietética aversión obsesiva, la mageirocofobia, que, más que rechazo, es el miedo excesivo a preparar los alimentos. Seguramente muchos de esos hombres inútiles y acostumbrados a ser servidos por sus esposas, en vez de servir o al menos ayudar en las tareas de preparación de la comida, dirán que encontraron una salvadora disculpita para negarse a entrar a la cocina.

Aunque los tiempos han cambiado y yo creo que los machos de lomo plateado están extinguiéndose, así sea a punta de hambre por no cocinar, y los hombres están por fin entrando en la otrora tierra prohibida de su hogar, la cocina, todavía existirán quienes digan que eso no es para ellos y que suficiente es que desgasten su existencia trabajando para conseguir alimentos, para que además tengan que prepararlos, y por eso no son capaces ni de pedir un domicilio.

Si sus abuelas viven, pregúnteles si alguna vez sus esposos cruzaron la puerta que antes separaba la cocina del resto de la casa, si pelaron una papa o prepararon un tetero. Las abuelas pudieron haber escondido la plata de la casa en el tarro del azúcar y sus esposos nunca lo hubieran encontrado.

Pero no siempre han sido los hombres los ariscos a cocinar. En la mitología romana se menciona un suceso ocurrido en los principios de la formación de Roma en el que el rey Rómulo estaba muy preocupado por la sostenibilidad de la ciudad por la falta de mujeres. Pudo haber sido que el déficit de romanas estaba enloqueciendo a los romanos ante la expectativa de ellos tener que cocinar, pero es solo una especulación mía. Entonces los romanos organizaron una fiestecita, la de Neptuno Ecuestre, sin muchas restricciones y limitaciones, a la que invitaron a los pueblos vecinos supuestamente para mejorar las relaciones. A dicha fiesta asistieron los Sabinos, con sus familias, ignorantes de que el plato principal serían precisamente sus mujeres, las cuales a la señal de Rómulo fueron raptadas por los romanos, quienes tomaron de a una cada uno, para que después no digan que los romanos eran adictos a la gula. Las 30 sabinas “retenidas en este cerco humanitario”, como dirían los funcionarios del actual gobierno y sus secuaces “gestores de paz”, eran vírgenes, aunque a Rómulo le tocó a Hersilia, la única casada que había en la infame redada. La historia es más larga que la fiesta, pero finalmente las “nuevas” romanas aceptaron su destino, con una condición, que se casarían con los romanos si ellas solo se ocupaban exclusivamente del telar, sin verse obligadas a cocinar y a otros trabajos domésticos.

Les recomiendo a los hombres de hoy que si esperan encontrar mujeres que quieran consumir sus vidas junto a ustedes, aprendan a cocinar. Saber cocinar puede ser más sexy y atractivo que unos abdominales bien formados. Yo sé que las cocinas son cada vez más pequeñas y hasta claustrofóbicas, pero la tecnología culinaria ha avanzado, con una Thermomix hasta pasarían por buenos cocineros sin serlo.

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