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¿El saqueo final del Palacio de Nariño?

hace 1 hora
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  • ¿El saqueo final del Palacio de Nariño?

Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

La paz es el efecto de la confianza que la honradez y la lealtad de los gobernantes infunden a los ciudadanos”. Eustorgio Salgar Moreno.

Eustorgio Salgar Moreno, el presidente más joven de nuestra historia, ocupó dicho cargo solo dos años entre 1870 y 1872, cuando nos llamábamos “Estados Unidos de Colombia”. A pesar de lo breve, su período fue inusualmente pacífico, luego de la guerra civil ocurrida diez años antes, pero importante porque el conocido como “presidente Caballero”, se empeñó en priorizar la cultura y la educación y formación de los maestros como responsabilidades del Estado. Dicen que cuando Eustorgio Salgar se mudó para el domicilio presidencial, que posiblemente era el Palacio de San Carlos porque el de Nariño se inauguró en 1906, su esposa, Doña Sinforosa Flórez Mateus, decidió llevar el tapete de su propia casa para decorar la lúgubre y desabrida residencia de la familia presidencial. A pocos días de terminarse su período como presidente, guardando sus cosas para entregarle la casa al presidente sucesor, Manuel Murillo Toro, la buena Doña Sinforosa le preguntó a su esposo si podía empacar su tapete, pero el culto Don Eustorgio le dijo: “Déjalo, que nadie vio cuando lo trajiste, pero todo el mundo verá cuando te lo lleves”.

Yo no quiero ni pensar cómo será el trasteo de salida de la gavilla del actual okupa del Palacio de Nariño. ¿Ustedes se imaginan qué estará haciendo la tribu cleptómana que se tomó el gobierno en 2022 y que desde el pasado 21 de junio saben que solo les quedan 46 días para raspar la olla que dejaron rota, si es que ya no empacaron hasta la olla? Ojalá haya inventario en las instituciones del Estado porque si esquilmaron sin compasión en estos tristes cuatro años las arcas públicas que se alimentan de impuestos que paga la gente que sí trabaja, ¿cómo será su angustia ahora enterados que no se les extenderá su patente de corso otros 4 años? Por eso una de las primeras tareas del nuevo gobierno es hacer una inmensa y granular auditoría forense, que probablemente donde toque saldrá pus y encontrará rastros de un saqueo sin precedentes que los colombianos debemos conocer y recordar para las importantísimas elecciones del 2030. Solo cómo ejemplos: ¿Podemos estar tranquilos los colombianos sin saber si la información que tiene la Dirección Nacional de Inteligencia, “administrada” muchísimos meses por “exguerrilleros”, seguirá siendo de exclusivo conocimiento del ente estatal? Ahí les dejo una perlita para que duerman tranquilos. ¿Se imaginan la cascada de contratos y nombramientos de funcionarios inútiles que se firmarían estas semanas para dejar incubados una plaga de parásitos en el presupuesto, como la dejada por el anterior ratonil “gobernante” de Medellín?

En México, que tiene historial no poco discreto de casos de corrupción gubernamental, se popularizó en los años 70 y 80 el término “El año de Hidalgo”, para referirse al último año o incluso meses previos al final de la gestión de un funcionario público ya sea presidencial, estatal o municipal, y el refrán que dice: “Pendejo el que no robe y su parte agarre”, y para no dejar ningún resto, existe el “Año de Carranza, por si el de Hidalgo no alcanza”.

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