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Bad Bunny: qué rico ser latino

hace 1 hora
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  • Bad Bunny: qué rico ser latino

Por Humberto Montero - hmontero@larazon.es

Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny para el mundo entero, ha hecho más por el español con su espectacular “show” en la “Super Bowl” que la Real Academia Española en el último siglo y todos los Institutos Cervantes desperdigados por los cinco continentes juntos. El hecho de que se haya marcado un espectáculo casi íntegro en español –a excepción de una Lady Gaga “flamenca”– para todo el planeta y con récord de audiencia supone toda una reivindicación de la herencia hispana de Estados Unidos, un país que no existiría sin ella. Primero, porque la primera ciudad fundada allá fue San Agustín, en Florida. Segundo, porque sin la ayuda de España en la Guerra de Independencia americana, las 13 colonias lo hubieran tenido mucho más difícil. Tercero, porque la mitad del territorio de Estados Unidos fue española y, luego, mexicana.

Pero volvamos sobre Bad Bunny. Sus detractores me dirán que a este fenómeno de la música latina las estrofas se le entienden a ratos, que en ocasiones balbucea y que abusa del “eh, eh”. Sin embargo, tampoco a muchos raperos o a centenares de bandas anglosajonas míticas se les entendía un carajo en la lengua de Shakespeare y también se excedían con sus “yeah, yeah” y a todo el mundo le parecía la repera.

A mí Bad Bunny me resulta un genio, porque simplemente no me puedo quitar sus melodías de la cabeza. Unas canciones que me hacen feliz de puro son, ritmo y salseo. Y eso, a pesar de que los españoles, especialmente los norteños, no llevamos esos compases de serie. Tenemos atornillada la cintura, pero gracias a artistas como Bad Bunny estamos engrasando la maquinaria.

Otro que tiene atornillada la cintura (y la cabeza) es Donald Trump, al que no le ha gustado un pimiento el “show”, que ha calificado como “uno de los peores de la historia”. Viniendo de un señor ya mayor –amigo de Epstein– no podíamos esperar otra cosa.

“Es una afrenta. Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante”, lamentaba este Apolo de la disco.

No contento, Trump añadió que el cantante puertorriqueño “recibirá excelentes críticas” de quienes “no tienen ni idea de lo que está sucediendo en el mundo real”. Va a ser que el que no se entera es él.

La población hispana es el principal motor de Estados Unidos. Según las estimaciones del Census Bureau, este colectivo superó los 68 millones de personas entre finales de 2024 y comienzos de 2025, más del 20% de la población. Uno de cada cinco residentes en Estados Unidos es de origen hispano, la mayor minoría.

Entre 2020 y 2024, la población hispana aumentó en más de 4 millones de personas, representando cerca del 55% del crecimiento total de la población estadounidense.

Además, es la población más joven, con una edad media de 30 años, frente a los 39 años del conjunto. Este diferencial refuerza su peso futuro. Hoy, los hispanos representan cerca del 19% de la fuerza laboral estadounidense.

Respecto a su peso económico, baste con decir que el PIB generado por la población latina sumó 4,1 billones de dólares en 2024. Si fueran un país, los latinos de EE. UU. serían la quinta mayor economía del mundo, por delante de India, Reino Unido o Francia.

Y ya no son solo meseros, conductores o jardineros. En Estados Unidos operan más de 5 millones de empresas propiedad de latinos.

Las proyecciones indican que la población latina podría superar los 80 millones de personas antes de 2035. ¿Y saben qué? Ya no se avergüenzan de su herencia. Al contrario, ser hispano y hablar español no solo en casa es un motivo de orgullo en un país que ya es bilingüe de costa a costa. Todos los países cuya “aristocracia” se encierra, ya sea en castillos y cortes, o en clubes de campo, perecen sin remedio. Entérese, Mr. Trump.

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