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¿Para qué los partidos políticos?

Cuando el diálogo para alcanzar consensos se reduce a pactos burocráticos y clientelistas, la identidad partidaria se desdibuja, afectando la sintonía y la confianza con los electores.

27 de febrero de 2024
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  • ¿Para qué los partidos políticos?
  • ¿Para qué los partidos políticos?

Por Federico Hoyos Salazar - contacto@federicohoyos.com

La reciente disputa dentro del Partido Conservador, en la que el sector crítico del Gobierno Nacional salió victorioso después del nombramiento de la ministra del Deporte, quien supuestamente era cuota de esta colectividad, pone de manifiesto lo que podría denominarse la pérdida de identidad de los partidos políticos en Colombia. Como escuché decir al director de un programa radial: ¿Cómo es posible que un partido que se autodenomina conservador deba debatir si respalda o no unas reformas que buscan alterar lo construido durante años?

La razón de ser de un partido político es organizar las ideas y creencias de un grupo de personas en una colectividad con normas claras. Esto les permite aspirar al poder para tomar decisiones que reflejen su visión del mundo. Los ciudadanos nos afiliamos a un partido u otro según nuestra identificación con sus ideas y principios. Luego, otorgamos nuestro voto a sus representantes para que gobiernen, legislen y ejerzan control político de manera coherente con los postulados que representan.

Un partido político debe ser, por definición, predecible. Más allá del debate y el intercambio de argumentos con otros, los electores deberíamos saber cómo se comportarán ante los temas en discusión. El problema surge cuando esa previsibilidad se desvanece y ya no podemos anticipar las acciones de estas organizaciones.

No obstante, esto no implica que el dogmatismo prevalezca en estas instituciones ni que sea imposible alcanzar acuerdos en medio de las diferencias. Pero cuando el diálogo para alcanzar consensos se reduce a pactos burocráticos y clientelistas, la identidad partidaria se desdibuja, afectando la sintonía y la confianza con los electores.

Es coherente que partidos progresistas, cuyas ideas se alinean con la izquierda democrática y el socialismo, apoyen al actual gobierno. Esto hace parte de su mandato buscar cambios a través de reformas.

El problema surge cuando partidos que buscan la preservación de las instituciones y la libertad en el desarrollo de la sociedad, así como la apertura de la economía y el mercado, como ocurre con los partidos conservador y liberal, mantienen acercamientos con el gobierno e incluso apoyan su agenda.

La falta de coherencia, el exceso de pragmatismo político y las negociaciones entre partidos que, por principios, deberían defender la democracia y sus instituciones, junto a un gobierno que busca refundar todo, resultan en una profunda pérdida de confianza en los partidos y la democracia colombiana. Esta situación allana el camino para la llegada de populismos más extremos y peligrosos, que prometan corregir y solucionar estos fallos. Es necesario que los partidos reflexionen sobre su comportamiento, coherencia, responsabilidad con los electores, el país y sobre el tipo de personas a las que otorgan avales para legislar. De lo contrario ¿Para qué existen?

Ver, leer, escuchar: La conversación entre Ricardo Silva Romero y Alejandro Gaviria sobre la espada de Bolívar, en su podcast, Tercera vuelta.

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