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Columnistas | PUBLICADO EL 13 agosto 2022

Empleo y crecimiento

Lo principal es la generación de confianza entre los inversionistas, para que sus capitales sigan disponibles aquí, listos para establecer nuevas alternativas empresariales y más puestos de trabajo.

Por Eduardo Durán Gómez - redaccion@elcolombiano.com.co

Uno de los indicadores que más preocupa, no solo al sector productivo, sino también a la población en general, es la cifra de empleo. Si este indicador se estanca, o si retrocede, la angustia comienza a invadir a todo el mundo, pues nos encontramos frente a un escenario en donde no es posible responder a las expectativas de toda esa masa de desocupados, que no encuentran un medio para generar ingresos que les permitan subsistir y salir a delante.

La pandemia golpeó a todo el mundo con este flagelo, y hasta las grandes potencias vieron que disminuyeron dramáticamente las plazas de trabajo y crecieron las angustias, lo que significaron el incremento de la pobreza y el retroceso para la calidad de vida.

Hoy nos dice el Dane que se acaban de recuperar los índices de empleo registrados antes de la pandemia, y que la cifra de desempleo está en un 11,3 %, a lo que debemos agregar que, después de dos años, no hay una plaza adicional al indicador de esa fecha, por lo que se requiere un trabajo enorme para que ahora sí venga el crecimiento real y se pueda atender toda esa oferta represada y a la que le urgen alternativas.

Lo principal es la generación de confianza entre los inversionistas, para que sus capitales sigan disponibles aquí, listos para establecer nuevas alternativas empresariales y más puestos de trabajo. El ministro Ocampo es una persona seria y muy experimentada, una que, seguramente, trabajará mucho en ese frente.

Pero es necesario mejorar unos indicadores que son claves a la hora de la inversión. En primer lugar, las tasas de interés están creciendo y eso frena el endeudamiento, por el alto costo del dinero.

En segundo lugar, una tasa de cambio tan alta como la que tenemos actualmente significa no solo el crecimiento de la deuda externa, sino también barreras para importar insumos, maquinaria y tecnologías, lo que hace, en ambos casos, que los productos tengan que subir de precio y que la inflación incremente más haciendo que los sueldos alcancen cada vez menos para cubrir las necesidades de subsistencia.

Y lo otro que es necesario garantizar es que no se vaya a incrementar la nómina oficial, pues en la medida en la que aumente la burocracia se les quita espacio económico a la inversión y el desarrollo.

Según la encuesta de Invamer, solo un 18 % reconoce que el empleo ha mejorado, y aterra que un 83 % de los consultados manifieste que la economía está peor.

Estas cifras nos indican que el trabajo en esta área es inmenso y que los esfuerzos no se pueden hacer esperar. Ojalá el acierto, en medio de la sensatez, sea la norma en esta nueva época. Un país con altos índices de empleo es la mejor muestra de buen gobierno.

Colprensa

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