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El futuro energético de la región

Con más del 30 por ciento de las reservas mundiales de litio, cobre y plata, América Latina tiene que posicionarse como líder mundial en producción minerales críticos.

11 de noviembre de 2023
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Por Diego Mesa Puyo* - d.mesapuyo@columbia.edu

La Agencia Internacional de Energía (AIE) publicó esta semana, por primera vez, un informe de perspectivas energéticas para América Latina y el Caribe. Aunque el estudio ofrece un análisis extenso y rico en datos, es importante resaltar los tres mensajes principales.

El primero, es la gran oportunidad que tiene la región para apalancarse económicamente en la transición energética global. Aunque América Latina y el Caribe solo representan el 8 y el 7 por ciento de la población y la economía mundial, respectivamente, la región puede jugar un papel preponderante en la transición a energías y tecnologías más limpias. Según la AIE, el potencial de fuentes renovables en la región supera ampliamente el crecimiento proyectado de la demanda. Este superávit de energías limpias incrementará su participación en la matriz de generación, pasando del 60 por ciento hoy a más dos tercios en 2030 y el 80 por ciento en 2050. La generación hidroeléctrica, principal fuente de energía eléctrica en varios países, crecerá moderadamente, pero aportará mayor flexibilidad a los sistemas energéticos de la región. Por otro lado, se espera que la generación solar y eólica se duplique para 2030 y alcance una participación del 40 por ciento en 2050. En materia económica, esta dinámica se reflejará en mayores inversiones en energías y tecnologías limpias, las cuales se duplicarán para el 2030, alcanzando 150 mil millones de dólares, y se espera que se multipliquen por cinco veces a 2050.

En segundo lugar, hay una oportunidad de adoptar tecnologías bajas en carbono para cumplir con los compromisos climáticos, a medida que la región sigue explotando sus recursos no renovables, los cuales generaron 230 mil millones de dólares en ingresos en 2022. América Latina y el Caribe debe enfocarse en cerrar la brecha entre las emisiones proyectadas bajo las políticas actuales y las metas de reducción de emisiones a 2030. En este sentido, es necesario reducir tanto las emisiones del sector transporte e industrial, como las asociadas al uso de la tierra y la deforestación. Y aunque la región solo es responsable por el 5 por ciento de las emisiones globales, el compromiso es reducir las emisiones de CO2 de 1.660 millones de toneladas hoy a menos de 800 millones en 2050.

Finalmente, hay una gran oportunidad de incrementar la producción de minerales necesarios para la transición energética. Con más del 30 por ciento de las reservas mundiales de litio, cobre y plata, la región tiene que posicionarse como líder mundial en producción minerales críticos. La AIE espera que los ingresos provenientes de la producción de estos minerales, los cuales fueron estimados en 100 mil millones de dólares en 2022, superen los ingresos de la producción de combustibles fósiles en 2050. Las exportaciones de cobre y litio serán especialmente significativas, siendo esenciales para la expansión de las redes eléctricas, la masificación de vehículos eléctricos y un mayor uso de almacenamiento de energía con baterías a gran escala. En este contexto, la región debe transitar hacia la exportación de minerales refinados y procesados, lo cual le permitirá diversificar aún más su economía y fortalecer el desarrollo tecnológico e industrial.

*Miembro Distinguido Visitante del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia en Nueva York.

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