Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

Escritura que

cauteriza heridas

hace 1 hora
bookmark
  • Escritura que cauteriza heridas
  • Escritura que cauteriza heridas

Por Diego Aristizábal - desdeelcuarto@gmail.com

Esta semana, me dio nostalgia por la letra pegada al ver que la receta médica que me entregaba el doctor era completamente legible. Los garabatos, el español que parecía otro idioma eran reemplazados por la letra impresa de una computadora que podía leer sin ayuda. Antes, la única persona en casa que podía descifrar cada palabra de las recetas médicas era mi madre, quien durante toda su vida trabajó con médicos y aprendió, al igual que los farmacéuticos, a entender la paleografía de aquellos hombres que sin compasión escribían intrincadas recetas que los pacientes debían tomarse con los ojos cerrados ante la imposibilidad de interpretar las fórmulas.

Hoy, ya no se le presta atención ni a la letra pegada ni a la despegada y temo que dentro de muy poco, si es que ya no se hace, los niños no tendrán que volver a hacer las planas eternas de letras, ni deberán redondear bien los círculos, ni pensar en líneas perfectas, porque asistirán a clase con aparatos donde simplemente teclearán lo que les interese o ya no tendrán que tomar nota porque toda la información del curso les llegará por internet antes de empezar el año. La caligrafía será reemplazada por nuevos dispositivos digitales.

Yo sufrí los ejercicios de caligrafía en esa edad cuando mi paciencia no me daba, y por eso mi letra pegada puede ser confusa para ciertas personas que, al parecer, nunca han recibido cartas de amor manuscritas, o cuyos ojos perdieron la costumbre de identificar un palito que se tuerce o una i cuyo punto es muy discreto. Todo esto es muy curioso, he empezado a extrañar lo que padecí en la escuela, tal vez para compensar la infinita paciencia de mis profesoras que trataban de guiarme la mano con cariño y lograron sembrar en mí la dicha que siento hoy cuando escribo con diversos colores de tinta en mis libretas.

Esta receta médica tecleada e impersonal, me ha hecho pensar en la paciencia de los historiadores-paleógrafos que pasan vidas enteras tratando de entender qué dicen los manuscritos del mundo y también cuánto tiempo tendrá que pasar para que ya nadie escriba a mano. Desde luego, me consuela pensar que pasará mucho tiempo para que las personas olviden por siempre la caligrafía y se extingan los estilógrafos. Veo a jóvenes garabateando ideas en libretas preciosas, escribiendo cartas como las que a veces yo escribo con mi letra más cuidada sin que me deje de asaltar la duda ¿será que me entenderán?

Juan José Millás, en ese libro bellísimo y autobiográfico que se llama “El mundo”, describió el asombro de su padre cuando se inventó, según él, el primer bisturí eléctrico en España. “Fíjate, Juanjo, cauteriza la herida en el momento mismo de producirla”. Desde entonces, cada que Millás escribe a mano, sobre un cuaderno, se parece un poco a su padre en el acto de probar el bisturí eléctrico, “pues la escritura abre y cauteriza al mismo tiempo las heridas”. Escribir a mano toma tiempo, qué bueno seguir haciéndolo como una forma de sanar este mundo atareado.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD