Cintillo de indicadores económicos Colombia

Pico y Placa Medellín

viernes

7 y 9 

7 y 9

Pico y Placa Medellín

jueves

3 y 6 

3 y 6

Pico y Placa Medellín

miercoles

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

martes

1 y 4  

1 y 4

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

5 y 8  

5 y 8

Crecer no siempre es enriquecerse

La verdadera prueba es otra: cuánto de este crecimiento está dejando al país con mayor capacidad para producir dentro de cinco o diez años.

hace 1 hora
bookmark
  • Crecer no siempre es enriquecerse
  • Crecer no siempre es enriquecerse

Por David Yanovich - opinion@elcolombiano.com.co

La economía colombiana está creciendo. El PIB aumentó 3,5% en el segundo trimestre de 2026 y el desempleo nacional llegó a 8,1% en julio. Son buenas noticias, y sería absurdo negarlas.

Pero una economía no solamente debe preguntarse cuánto crece. También debe preguntarse cómo está creciendo. Porque crecer gastando no es lo mismo que crecer produciendo. Y mucho menos que enriquecerse.

Las cifras muestran una recuperación peculiar. El consumo continúa empujando la actividad y algunos componentes de la inversión también reaccionan. Las obras civiles crecieron 17,1% en el segundo trimestre, una señal positiva. Pero las edificaciones cayeron 3,2%. No estamos ante una economía paralizada, pero tampoco ante un gran ciclo de inversión privada capaz de aumentar sustancialmente nuestra capacidad productiva.

El problema se vuelve más evidente cuando miramos la inflación. En agosto llegó a 6,24%, más del doble de la meta del Banco de la República. La economía crece 3,5%, mientras el Banco Central mantiene el freno pisado para evitar que la demanda siga presionando los precios. Eso debería decirnos algo sobre la calidad del crecimiento.

Una economía puede crecer porque produce más y mejor. Porque construye fábricas, compra maquinaria, desarrolla tecnología, exporta nuevos productos, desarrolla infraestructura y aumenta la productividad de sus trabajadores. Ese crecimiento amplía la capacidad de generar riqueza en el futuro.

Pero también puede crecer porque simplemente gasta más hoy. Los hogares consumen, el Gobierno ejecuta gasto y la demanda aumenta. El PIB sube, pero si la capacidad productiva no crece al mismo ritmo, aparecen las consecuencias: inflación, tasas altas y necesidad de financiar el exceso de gasto.

Colombia tiene además un agravante. El Estado que participa activamente en ese impulso económico enfrenta unas finanzas públicas profundamente deterioradas. Por eso depender del gasto público para sostener el crecimiento tiene un límite bastante obvio: tarde o temprano hay que financiarlo con impuestos, deuda o recortes futuros.

Con esta situación se hace difícil que el presupuesto pueda financiar un crecimiento importante en obras de infraestructura, lo que favorece las Iniciativas Privadas. Aunque al final no requieren de recursos públicos para su desarrollo, estos proyectos son de ciclos largos y toman tiempo.

Nada de esto significa que el crecimiento actual sea ficticio. Es real. El empleo ha mejorado, el comercio se mueve y hay sectores que muestran dinamismo. Sería igualmente equivocado desconocerlo que utilizar el 3,5% para concluir que todos los problemas económicos del país quedaron atrás.

La verdadera prueba es otra: cuánto de este crecimiento deja al país con mayor capacidad para producir dentro de cinco o diez años. Ahí importa mucho más la inversión, la productividad, la infraestructura, la educación de calidad, la seguridad jurídica y la confianza de quienes arriesgan su capital. Esas son las variables que convierten crecimiento temporal en prosperidad permanente.

Una familia también puede elevar su nivel de vida gastándose los ahorros y utilizando la tarjeta de crédito. Durante algún tiempo todo parece prosperidad. Hasta que llega la cuenta.

Sigue leyendo

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD