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Problemas de crecimiento

La tasa de inversión como porcentaje del PIB se ubicó, por tercer año consecutivo, en torno al 16%, el nivel más bajo en medio siglo, según Corficolombiana.

hace 4 horas
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  • Problemas de crecimiento

Por David González Escobar - davidgonzalezescobar@gmail.com

El crecimiento económico de Colombia durante el gobierno de Gustavo Petro ha sido mediocre.

Esta semana, el DANE reveló que el Producto Interno Bruto (PIB) creció 2,6% en 2025, por debajo de las expectativas. Si se suman los crecimientos de 0,8% en 2023 y 1,5% en 2024, el balance es desalentador: en lo que va de su gestión—haciendo el supuesto de que la economía es “100% atribuible” a su labor a partir del primer año completo en la Casa de Nariño, es decir, desde 2023—, la economía ha crecido apenas 5%.

Para ponerlo en perspectiva, esto es menor que la cifra de crecimiento de la economía colombiana en los primeros tres años de Iván Duque, un periodo que tuvo en la mitad, nada más y nada menos, que una pandemia y una prolongada cuarentena que provocaron que el PIB decreciera 7% en 2020. Asimismo, es menor al crecimiento acumulado en el segundo periodo de Santos, un cuatrienio de condiciones económicas complejas por la crisis del precio de los commodities, y menos de la mitad de lo que creció la economía en los primeros tres años del primer periodo de Santos y en los dos periodos de Uribe.

Faltará ver cuánto crece la economía en 2026 para juzgar por completo el crecimiento del cuatrienio de Petro, sí, pero se augura que, en comparación, será el último en la tabla frente a sus antecesores: para que Petro iguale el crecimiento durante la gestión de Santos I, la economía tendría que crecer 16% en 2026; para Uribe II, 11%; para Duque, 8,5%; y para Santos II, 4,2%. Todas suenan improbables según las proyecciones, y algunas, imposibles.

Pero hay una forma que me gusta más para ver las consecuencias que tiene este bajo crecimiento para la economía colombiana: con el crecimiento promedio de 5,1% que vio la economía colombiana durante el primer periodo de Santos, el PIB de Colombia habría tardado 14 años en duplicarse; con el 4% del segundo periodo de Uribe, 18 años; con el crecimiento promedio de 3,5% de Duque, nuevamente, pandemia incluida, 20 años. Pero con Petro, y la tasa promedio de 1,6% hasta ahora, Colombia tardaría 43 años en duplicar su PIB.

Y hay una cifra aún más alarmante que el crecimiento mediocre: el desplome de la inversión. La tasa de inversión como porcentaje del PIB se ubicó, por tercer año consecutivo, en torno al 16%, el nivel más bajo en medio siglo según un análisis de Corficolombiana, lejos de las tasas por encima del 20% que vivió el país durante la mayor parte de las dos primeras décadas del siglo XXI.

Lo que queda es un crecimiento impulsado artificialmente por el gasto público —la administración pública fue uno de los principales motores del crecimiento tanto en 2024 como en 2025—, un modelo que no solo es fiscalmente insostenible (estamos, al tiempo, alcanzando uno de los mayores déficits fiscales de la historia del país), sino que produce un crecimiento de baja calidad: efímero, sostenido por el consumo y no por inversión de largo plazo, y donde cualquier choque externo en precios de materias primas, en el petróleo o en la tasa de cambio podría llevarnos de la mediocridad al desastre en materia económica.

Un gran reto tendrá el próximo presidente para reactivar la inversión y lograr un crecimiento sostenido y de calidad: la única solución probada para la prosperidad en el largo plazo...

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