Pico y Placa Medellín
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No se trata de adhesiones automáticas ni de cheques en blanco. Se trata de confianza construida a partir de trayectorias concretas.
Por Daniel Duque Velásquez - @danielduquev
Este domingo 8 de marzo no es una fecha cualquiera. No solo porque votamos. Votamos en medio de un país cansado de la polarización, del ruido permanente y de las soluciones a medias. Y en ese contexto quiero decir, con claridad y sin rodeos, a quiénes apoyo y por qué.
Apoyo a Camilo Quintero a la Cámara de Representantes por Antioquia, número 111 del Nuevo Liberalismo. Lo apoyo porque lo conozco en el trabajo serio, en la discusión técnica y en la coherencia cotidiana. Porque sé que su compromiso con la naturaleza no es un eslogan sino una causa sostenida: la lucha contra el ruido como problema de salud pública, la defensa de ciudades verdes y biodiversas, el cuidado del arbolado urbano, el bienestar animal, la promoción de la cultura y la defensa de la paz. Lo apoyo porque compartimos una manera de hacer política: menos grito y más resultado; menos espectáculo y más control político para que las leyes se cumplan. Antioquia necesita representantes que entiendan que la calidad de vida también es una agenda legislativa. Lo apoyo también porque estoy seguro de que hará un control político serio y riguroso gane quien gane la presidencia.
También apoyaré a Angélica Lozano, número 10 del partido Alianza Verde. Año tras año ha sido una de las senadoras más juiciosas y productivas del país. En un momento en el que el gobierno amenazaba con una consulta que podía profundizar la incertidumbre económica y política, Angélica entendió que el deber era construir acuerdos. Sacó adelante una reforma laboral en un contexto complejo, buscando consensos que dieran estabilidad y evitaran saltos al vacío. Además, fue determinante para frenar una reforma política que pretendía alterar las reglas del juego para ampliar las mayorías del Pacto Histórico en el Congreso. Defender las reglas democráticas en medio de un contexto como el actual donde el populismo abunda, es sinónimo de valentía y carácter.
En la consulta de las soluciones del centro político apoyo sin titubeos a Claudia López. Creo que el país necesita una presidencia capaz de reconocer lo que funciona y corregir lo que no. Claudia ha demostrado que puede defender los avances cuando existen, pero también impulsar ajustes necesarios en salud, en justicia y en la lucha contra la corrupción. Confío en que sacará adelante el Sistema Nacional del Cuidado, una deuda histórica con millones de mujeres y personas cuidadoras que hoy sostienen el país sin reconocimiento ni apoyo suficiente. Esa agenda no es ideológica; es profundamente humana.
No se trata de adhesiones automáticas ni de cheques en blanco. Se trata de confianza construida a partir de trayectorias concretas. En un momento en que la política parece reducida a extremos que se anulan mutuamente, creo que el centro puede y debe ofrecer algo distinto: responsabilidad fiscal con sensibilidad social, defensa de las instituciones con vocación reformista, firmeza ética sin fanatismos.
Este domingo salgan a votar por la serenidad, el rigor y la coherencia. Voten por quienes, desde el Congreso y desde la Presidencia, puedan defender lo que va bien y corregir lo que necesita cambiar sin incendiar el país en el intento.