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Para qué la cultura

¿Qué futuro le espera a la cultura en Medellín?. Sin duda, este es un debate que va más allá de escándalos individuales y nos lleva a reflexionar sobre el valor simbólico que ha tenido la cultura en nuestra ciudad.

20 de febrero de 2024
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  • Para qué la cultura

Por Daniel Duque Velásquez - @danielduquev

La semana pasada fuimos testigos del despido del secretario de Cultura Ciudadana Manuel Córdoba, luego de unas desafortunadas declaraciones en las que confesó no saber nada de la cartera que estaba administrando. Esto, sumado a la anticipada renuncia y posterior huida de Álvaro Narváez antes de finalizar el mandato de Quintero, deja a la ciudad con una pregunta crucial: ¿Qué futuro le espera a la cultura en Medellín?. Sin duda, este es un debate que va más allá de escándalos individuales y nos lleva a reflexionar sobre el valor simbólico que ha tenido la cultura en nuestra ciudad y el potencial que tiene para afrontar nuestros desafíos contemporáneos.

La cultura ha sido un motor en la transformación de Medellín, guiándonos a través de épocas oscuras hacia la luz de la esperanza y la resiliencia. Desde los días más sombríos de la violencia en los años 80 y 90, hasta el renacimiento cultural que hemos presenciado en las últimas décadas con el florecimiento de artistas de talla mundial, la cultura ha sido una fuerza unificadora que nos ha ayudado a sanar heridas y a construir un sentido de identidad colectiva.

En el contexto actual, marcado por la reciente administración municipal que malversó recursos públicos y erosionó la confianza ciudadana, se nos presenta una oportunidad extraordinaria para repensar el papel de la Secretaría de Cultura Ciudadana. Más allá de promover eventos y entregar becas de creación —que son muy importantes y se han abandonado en los últimos años poniendo a los artistas a pelear por recursos—, debemos cuestionarnos sobre el verdadero impacto que podría lograr la Secretaría de Cultura Ciudadana.

Para lograr este propósito, antes que pensar en un gran perfil, el alcalde Federico Gutiérrez debe responderse a sí mismo y a la ciudad cuál es el proyecto cultural que tiene para Medellín. Es decir, para qué aspiró a la Alcaldía de Medellín, cuál era su propósito fundamental, cuál es su proyecto de ciudad, cómo piensa materializarlo y qué papel juega la cultura en todo esto.

La inversión en cultura es fundamental para este propósito. En el pasado, Medellín llegó a destinar cerca del 5% de su presupuesto a esta Secretaría, superando al Ministerio de Cultura a nivel nacional. Esta inversión demostró ser vital para el desarrollo de nuestra ciudad. Aunque el compromiso del alcalde Gutiérrez de destinar al menos el 3% del presupuesto es un paso en la dirección correcta, es crucial analizar cómo se utilizarán esos recursos para maximizar su impacto.

Los últimos dos secretarios al frente de esta cartera, marcados por escándalos y decepciones, subrayan la urgencia de pensar más en la cultura. Medellín no aguanta otra decepción. La cultura debe ser protagonista en la recuperación de la confianza en lo público en la ciudad.

El despido del secretario nos recuerda la importancia de repensar y reimaginar el papel de la cultura en la ciudad. Es hora de mirar más allá del arte y abrazar el potencial transformador de la cultura en todos los aspectos de nuestra sociedad. El próximo secretario de Cultura tiene una gran responsabilidad y debemos asegurarnos de que esté a la altura de este desafío.

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