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Artistas y empresarios

Creemos que una cosa es el arte y otra, muy distinta, la empresa, pero estamos equivocados.

28 de mayo de 2023
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  • Artistas y empresarios

* Director de Comfama.

Querido Gabriel,

Dos escenas en universos paralelos. La primera, una comida con Juancho y Coco, de Merlín, uno de los proyectos musicales más admirados y premiados de esta tierra. Fuimos a cenar con unos artistas y descubrimos a unos empresarios que llenan estadios en Europa, ganan Grammys, tienen estrategia y buscan inversionistas. Son tan convincentes que uno quisiera poner sus ahorros en esa aventura creativa. La segunda, en el Palau de la Música de Barcelona en un viaje con grandes líderes empresariales de Colombia. De pronto, luego de recorrer el teatro, Andrés Ángel, empresario probado, se sentó al piano, un Steinway & Sons de cola infinita. En segundos nos transportó a (su) otro mundo con una bellísima tonada de su autoría. El tiempo se detuvo, los universos se encontraron.

Creemos que una cosa es el arte y otra, muy distinta, la empresa, pero estamos equivocados. Los más afamados artistas son, también y aunque algunos no lo crean, empresas creativas, generadoras de empleo, plataformas para los sueños de muchos. Los mejores empresarios, en su corazón, son creadores natos. Saben que cada día es una obra de arte, cada reunión un espacio teatral y cada discurso un canto a la posibilidad. “... todo trabajo es un acto creador y procede de la misma fuente: de la inviolable capacidad de ver a través de nuestros ojos ...”, dice Richard Halley, el compositor del libro La rebelión de Atlas, de Ayn Rand.

Y es en Medellín donde estos mundos se unen para hacer magia y crear el futuro. No es un fenómeno nuevo. La ciudad de Discos Fuentes, Codiscos y Sonolux, la Medellín de las bienales de Coltejer y la Sociedad de amigos del arte es la misma que hoy acoge a Balvin, Karol G, Nicky Jam, Puerto Candelaria y Juanes, que atrae a Spotify y a Sony Music. La urbe del MAMM, el Museo de Antioquia y el Teatro Metropolitano, proyectos culturales liderados por empresarios, la de Circulart, ELPAUER y Descomunal emerge como la capital musical y creativa del mundo gracias a esa especie de combinación, para nada anómala, de empresa y arte, rigor y sensibilidad.

Hace unos meses nos sentamos en un experimento que llamamos La mesa larga, una cena inédita con empresarios y artistas: industria, educación, moda y música urbana. Al comienzo había prevención. Pintas distintas, lenguajes diferentes y expectativas disímiles. Pronto, al mirarnos a los ojos, compartir las viandas del chef Pedro Fernández - otro artista empresario - y contar historias de vida, las murallas cayeron. Estamos hechos de lo mismo, el cementero salió rockero y el agente musical resultó banquero de inversión. Artistas y empresarios son, ambos, creadores y artesanos.

Hagamos una tertulia sobre cómo conectar estos mundos, aparentemente distantes. Podemos provocarla con esta frase de Halley, en el mismo libro de Rand: “Hablan del fuego sagrado que se dice arde en el interior de músicos y poetas... pero, ¿qué suponen que mueve a un industrial a desafiar al mundo entero con un nuevo metal, a los inventores de aviones, constructores de ferrocarriles, los descubridores de nuevos gérmenes o de nuevos continentes en el transcurso de los siglos?” Soñemos esa ciudad que conecta universos, el yin femenino del arte con el yang masculino de los negocios, cultura y empresa no tienen por qué existir separados.

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