En los alrededores de la planta de Cementos El Cairo solo se escuchan los caudales crecidos del río Buey y la quebrada Sabaletas que rodean el complejo industrial, los motores de algunos vehículos de servicio público y particular que pasan esporádicamente y la música de una tienda veredal que está a unos 300 metros de la que era la portería principal de la fábrica.
El martes, en esta zona rural donde confluyen los municipios de Santa Bárbara, Abejorral y Montebello una pareja, aprovechando que el tránsito es casi nulo, intentaba aprender a montar en moto en la extendida placa de concreto por la que anteriormente circulaban volquetas y tractomulas cargadas con caliza, cemento, maquinaria o materias primas.