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La “eterna primavera” quedó en el pasado: Medellín tendría en el futuro altas temperaturas al menos 150 días cada año

La ciudad ha experimentado en los dos últimos meses temperaturas superiores a los 33°C. Las proyecciones actuales señalan que los niños y jóvenes de hoy habitarán una ciudad cuya constante será vivir bajo un calor tremendo.

  • Por estos días la sombrilla debe ser un elemento infaltable para salir a torear la calle y reducir los impactos de la radiación en el organismo. FOTOS: ESNEYDER GUTIÉRREZ
    Por estos días la sombrilla debe ser un elemento infaltable para salir a torear la calle y reducir los impactos de la radiación en el organismo. FOTOS: ESNEYDER GUTIÉRREZ
  • La “eterna primavera” quedó en el pasado: Medellín tendría en el futuro altas temperaturas al menos 150 días cada año
21 de febrero de 2024
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Que el próximo plan de desarrollo incluya ponerle mar a Medellín, que hay que cambiar el Desfile de Silleteros por un carnaval con marimondas, que hay que normalizar salir a la calle en chanclas y traje de baño. El humor aflora entre los habitantes de Medellín como un recurso para enfrentar la realidad y el futuro de la ciudad. Porque sí, es cierto que hay unos factores específicos que tienen ardiendo a la capital antioqueña por estos días, incluyendo los efectos del Fenómeno de El Niño, pero también es cierto que el aumento en la temperatura promedio en la ciudad no va a ceder y las proyecciones que los expertos llevan años perfeccionando son lo suficientemente sólidas para concluirlo de manera confiable.

Lea acá: ¡Qué calor! Medellín y estos otros municipios de Antioquia rompieron récord de altas temperaturas en enero

Lo primero que hay que hacer es explicar por qué está haciendo tanto calor en Medellín por estos días. Según reportó el Siata, en las últimas dos semanas las condiciones térmicas en Medellín y el Valle de Aburrá se han mantenido estables marcadas por altas temperaturas. Medellín reportó esta semana temperaturas máximas de 33,1°C. La ciudad venía ya de un cierre de enero en el que alcanzó cifras récord 33,7 °C, superando el histórico de 32°C registrado hasta entonces para los primeros meses del año.

Alejandro Martínez, profesor de la Escuela Ambiental de la Facultad de Ingeniería UdeA, explica que hay múltiples factores que confluyen para tener las temperaturas tan altas reportadas, no solo en Medellín sino en gran parte del departamento. Pero se centra específicamente en tres. En primer lugar, explica, está el factor global. Medellín no es ajeno a los efectos a los impactos a escala global derivados del cambio climático causados por un 2023 considerado como el año más caliente registrado en la historia.

Pero, además, apunta el experto en hidrometeorología, se suma el Fenómeno de El Niño que se activó desde el año pasado y que en esta región del país facilita que haya menos nubosidad, por lo tanto la radiación solar penetra con mayor facilidad, aumenta la temperatura en la superficie y en consecuencia aumenta la sensación térmica. Estos efectos, los que perciben los ciudadanos todos los días mientras hacen sus actividades, se han intensificado por la larga racha de días secos en enero y febrero que ha experimentado la ciudad.

Y a estos dos factores globales, Medellín le suma un tercero más local, explica Martínez: sus características, los materiales que prevalecen, el concreto, el pavimento y su distribución en la ciudad facilitan que las altas temperaturas que se alcanzan debido a los fenómenos mencionados se mantengan durante parte de la noche, se demoren más en disiparse. Esa es la razón que explica por qué los habitantes de Medellín han reportado unas noches infernales y se están levantando en medio de madrugadas con un bochorno insoportable.

La “eterna primavera” quedó en el pasado: Medellín tendría en el futuro altas temperaturas al menos 150 días cada año

¿Y cuándo se va el calor?

Se irá pero amañando. Aquello de la ciudad de la eterna primavera, que fue realidad para los abuelos y padres, ahora es un mito que se desvanece a la luz de la evidencia científica que va obteniendo la ciudad sobre su futuro.

Hasta que la ciudad echó a andar a ritmo acelerado su proceso de industrialización mantuvo una temperatura promedio de 21°C a 22°C, con días cálidos en enero y agosto, y picos de lluvias en abril y noviembre. Un clima benévolo que fue transformándose a medida que la ciudad se llenó de vehículos, industrias y fue expandiéndose aceleradamente. Sin embargo, la investigación de Luis Fernando Restrepo, Carolina Peña y María Fernanda Martínez, publicada en 2017 titulada “Cambio climático en la ciudad de Medellín - Colombia, en un periodo de cincuenta años (1960-2010)”, arrojó que en esas cinco décadas analizadas la ciudad presentó un aumento en la temperatura media de 0,8ºC, pasando de 22,1ºC en 1960 a más de 23ºC cuando finalizó el siglo XX.

Durante los primeros años del presente siglo, las temperaturas medias alcanzaron 23,3°C y un máximo de 27,2°C. La temperatura promedio para la franja diurna en los últimos años ha sido de 24,4°C. Y la tendencia, irremediablemente, es que la temperatura siga incrementándose.

Los números que tienen disponibles los alcaldes y tomadores de decisiones en la ciudad, aunque no son definitivos, son bastante inquietantes. Como parte del Plan de Acción Climática 2020-2050 que construyó el Distrito, creó una matriz con la información disponible que arrojó que una de las principales amenazas que enfrenta la ciudad es que a partir de 2030 se puede desencadenar un aumento de 0,5°C en las horas más calurosas del ciclo diurno, en particular, sobre la base del valle en la que se asienta la ciudad.

Siguiendo con estas proyecciones, a partir del 2040 el número de días en los que la ciudad superará el umbral de temperatura de 29°C, será de 150, es decir. Bajo este escenario, según esas proyecciones, no toda la ciudad se verá afectada de la misma manera. En comunas como Castilla y Buenos Aires la cantidad de días en los que sus habitantes estarán sometidos a temperaturas superiores a los 29°C superan el promedio de la ciudad. Esto podría reconfigurar drásticamente el mapa urbano en la ciudad, desatando migraciones internas y según señalan estas mismas perspectivas podrían comenzar muchos años antes.

De hecho, Medellín tiene actualmente 14 barrios en alto riesgo por el efecto de isla de calor, un fenómeno térmico en el que ciertos factores, como la ubicación, el exceso de urbanización, la mala calidad de los materiales de las casas y los bajos niveles de cobertura vegetal determinan que en sectores específicos se generen unas “burbujas” en las que la temperatura es mayor al promedio en una misma ciudad. Barrios como Castilla, Robledo y Ferrini están particularmente expuestos a estos efectos, que según la evidencia científica disponible, están particularmente expuestos a enfermedades crónicas. Incluso en 2020 el propio distrito en su Plan de Acción habló de más de 500 muertes evitables al año si la ciudad logra corregir el rumbo del aumento en la temperatura. Pero los resultados, como se verá más adelante, siguen siendo muy inciertos.

El profesor Martínez advierte que esas proyecciones todavía no son definitivas y que actualmente los grupos de investigación, como el de la Escuela Ambiental de la UdeA, trabajan cada vez más con herramientas más sofisticadas para refinar cuantitativamente esos cálculos que, en definitiva, tienen que servir para que los gobernantes tomen decisiones a tiempo. Lo que sí está claro, insiste, es que la temperatura global aumentará inevitablemente en los próximos años y que en una ciudad como Medellín sus efectos se potenciarán conforme sean las decisiones que se tomen en torno al modelo de crecimiento urbano y la movilidad. Eso sí, resalta que el calentamiento no será constante durante el año. Seguirá existiendo la variabilidad meteorológica y climática que hará experimentar meses de muchas lluvias.

¿Es un mito que Medellín sea un modelo de ciudad para enfrentar el aumento en la temperatura?

El año pasado Medellín mojó prensa con dos artículos en CNN y BBC que la elevaron a “ciudad modelo” y rotundo caso de éxito para reducir el calor. El primero salió en febrero de 2023 en CNN y se tituló “¿Por qué Medellín, Abu Dhabi y Miami tienen el secreto para combatir el calor extremo?”. El segundo se publicó en octubre en el portal de la BBC, bajo el nombre “Medellín, la ciudad colombiana que logró reducir el calor con un entramado de corredores verdes”.

Ambos partieron de la premisa de que Medellín llevó a feliz término la estrategia de corredores verdes en 18 avenidas y 12 vías principales con un exigente plan de arborización que le torció la mano drásticamente al aumento en la temperatura y bajándola en los sectores de influencia en hasta 3°C, respecto al promedio de la ciudad.

Sin embargo, los expertos en la ciudad tienen sus reparos frente a esos rotundos balances exitosos. Una de esas voces fue la del profesor Jairo Espinosa Oviedo, de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional Medellín, quien señaló que más que un mega plan de arborización lo que hizo la ciudad fue algunas “islas forestales” que además no llegan a las comunidades más afectadas por los impactos derivados del aumento en la temperatura como los barrios periféricos, que además son las más vulnerables socioeconómicamente, las que menos capacidad de mitigación y adaptación tienen frente a estos riesgos (tener un ventilador o aire acondicionado es estos lugares es un lujo escaso, por ejemplo).

De fondo, el consenso entre los expertos es que la normativa laxa en cuanto a controles de calidad del aire, el aumento descontrolado del parque automotor y la falta de programas sostenidos de intervenciones barriales y mejoramientos de vivienda; la ineficiente planificación urbana, la baja recuperación de espacio público y los pobres indicadores en el aumento de áreas verdes distribuidas en todas las comunas determinan que Medellín no es propiamente una ciudad referente para combatir el aumento en la temperatura.

Eso sí, las decisiones que se tomen (y que se ejecuten) en los próximos dos planes de desarrollo que regirán el rumbo de la ciudad de acá a 2030, determinarán qué tan viable será Medellín a pesar de que la primavera sea cosa del pasado.

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