Un informe del fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, conocido ayer por el país suramericano sobre el caso Odebrecht, sitúa al presidente Michel Temer en el centro del escándalo. Afirma que el hoy mandatario presuntamente encabezó una trama de captación ilegal de recursos mientras que era vicepresidente del gobierno de Dilma Rousseff.
“Capitaneaba un núcleo político organizado junto a dos personas de su círculo de mayor confianza, Eliseu Padilha —ministro de la Casa Civil—, y Moreira Franco —ministro de la Secretaría de Presidencia—. Padilha se encargaba de centralizar las recaudaciones financieras procedentes de Odebrecht, en nombre de Temer y del Pmdb”, concluye el fiscal tras escuchar las declaraciones de seis delatores. De hecho, un importante exejecutivo de Odebrecht, Marcio Faria da Silva, exvicepresidente industrial de la firma, acusó al presidente Michel Temer de participar en un encuentro en 2010 en el que le solicitó un pago ilegal de 40 millones de reales (13 millones de dólares), según un testimonio en video.
El empresario dijo en testimonio filmado y liberado por la justicia que el encuentro se realizó en una oficina de Temer en Sao Paulo.
Además de Temer, participaron de la reunión el expresidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha y el legislador Henrique Eduardo Alves del partido oficialista Pmdb.
El ejecutivo de Odebrecht alegó que, si bien Temer no habló de ninguna cifra, Cunha dejó en claro que se esperaba un pago. “Él explicó que estábamos buscando un contrato con Petrobras. Que se firmaría un compromiso que requeriría una contribución importante al partido”, dijo Faria.
La oficina de Temer respondió en un comunicado que el mandatario se había reunido con Faria en 2010 en presencia de Cunha, pero negó la participación de Alves. Agregó que la conversación con el ejecutivo fue “rápida y superficial” y no tocó ningún tema de contratos de Petrobras o montos financieros.