Por la borda arrojó ayer el expresidente Álvaro Uribe Vélez el reconocimiento que, sobre su seguridad, le hizo la semana pasada al gobierno Santos al alertarlo sobre un supuesto plan terrorista contra él, su familia, el exvicepresidente Francisco Santos y el fiscal general, Eduardo Montealegre.
Uribe reaccionó de tal forma, al conocer, de boca del propio presidente Juan Manuel Santos que el supuesto atentado, que ejecutaría la columna móvil Teófilo Forero, respondía a informes de inteligencia militar "viejos". La carga de adjetivos entre ambos no se hizo esperar, ante un país polarizado.
En una entrevista con el canal Teleantioquia, el Presidente señaló que "el Gobierno quiso ser previsivo" al advertirle, pero aclaró que los planes, denunciador por el Ministerio de Defensa, no son nuevos y "vienen desde que yo era Ministro de Defensa". En otra entrevista con una emisora de Boyacá agregó que "recibimos una nueva información que sugería que esos planes estaban activados".
Uribe, molesto por la contradicción respondió: "No entiendo qué pretende el presidente al decir algo contrario a lo publicado por su Gobierno. Si su intención es ocultarle delitos a las Farc para avanzar hacia el acuerdo de impunidad, no necesita hacerlo conmigo".
Ante la respuesta, Santos calificó de "mezquino" que Uribe "critique y ataque al Gobierno cuando lo que hice fue darle instrucciones precisas a las autoridades para que le informaran sobre esos planes para atentar contra él, que vienen hace mucho tiempo".
En medio de la polémica, ayer "Iván Marquez ", jefe negociador de las Farc negó un plan pasa asesinar a Uribe y al fiscal Eduardo Montealegre y lo calificó de "falso positivo informativo".
Polarización electoral
Ese "acuerdo" de impunidad" al que hace referencia el expresidente es el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc, que hoy ajusta un año en La Habana.
El choque se da justo cuando uribismo y santismo enfilan baterías para las elecciones al Congreso y Presidencia.
El politólogo Alejo Vargas, director del Centro de Pensamiento y de Seguimiento al Conflicto, dice que está "garantizada la polarización y la confrontación entre dos propuestas para solucionar el conflicto: la apuesta por el diálogo o la vía militar".
El analista político Darío Acevedo afirmó que "esto entró en la coyuntura electoral y del proceso de negociación. Hay señales claras de que Santos va por la reelección y eso supone ir más allá del debate de ideas y entra a jugar la ruptura entre ambos, que se profundizó cuando Uribe pasó de la crítica al Gobierno a la organización de un movimiento político opositor para disputarle al poder. Por eso vamos a ver declaraciones y acusaciones fuertes mutuas".
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